Papa llega a Filipinas para una visita centrada en los pobres | 800Noticias
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“Corro el peligro de decir algo simple, pero el centro del mensaje serán los pobres”, reveló el Sumo Pontífice en declaraciones a periodistas a bordo de su avión papal antes de arribar al país asiático, donde más de 80 millones de sus casi 100 millones de habitantes son católicos.

“Los pobres que quieren ir adelante, los pobres que han sufrido con el tifón Yolanda y que aún sufren sus consecuencias”, dijo el Papa ejemplificando sobre aquellos que más tiene en el centro de su preocupación pastoral.

En este sentido, distinguió “al pobre que tiene la fe y la esperanza (…), los pobres explotados, los que sufren tantas injusticias sociales, espirituales y existenciales”, dijo.

“Ahora que voy a Filipinas pienso en ello”, agregó el Pontífice argentino, según la agencia de noticias EFE.

Francisco, en una larga charla de 40 minutos con la prensa a bordo de la aeronave, recordó a los ciudadanos filipinos que trabajan en la casa de Santa Marta, la residencia en el Vaticano donde se aloja, y que dejaron sus país para “buscar bienestar” y para ello “han dejado a sus papás, mamás e hijos”, subrayó.

Poco después el jefe de la Iglesia Católica arribó a suelo filipino para iniciar una visita de cuatro días, jornadas en que se prevé su presencia concitará la adhesión de millones de fieles.

Francisco llegó a la base aérea Villamor, en Manila, procedente de Sri Lanka, donde estuvo dos días, oportunidad en que abogó por cerrar las heridas provocadas por una guerra civil que desangró a ese país insular durante más de dos décadas.

“Que el Señor bendiga y proteja a Sri Lanka”, fue en ese sentido el contenido de un mensaje de despedida del Papa a ese país en su cuenta de Tiwtter, @Pontifex_es.

Ya en la estación aérea, Francisco fue recibido por el presidente Benigno Aquino, miembros de su gobierno y los arzobispos de
Manila, Antonio Tagle, y de Lingayen-Dagupan, Sócrates Villegas, entre otras personalidades, informó EFE.

La recepción al Pontífice argentino en Filipinas tuvo un carácter especialmente festivo, con un grupo de más de 1.000 niños que protagonizó un colorido baile en su honor.

Tras la salida de la base aérea, el convoy del Pontífice recorrió algunas de las principales arterias de la capital camino a la Nunciatura (embajada de El Vaticano) en Manila, lugar donde se alojará durante su estancia en el país.

Las autoridades filipinas estiman que al menos medio millón de personas se volcaron a las calles a ver el paso de la caravana del Santo Padre, cuyo vehículo avanzó a escasos 20 kilómetros por hora, por lo que el periplo duró cerca de tres horas.

Las medidas de seguridad adoptadas por el gobierno de Aquino ante la visita papal son de envergadura, ya que persiste el recuerdo de dos intentos de asesinato a otros tantos predecesores del actual Pontífice.

En 1970, un artista boliviano disfrazado de sacerdote intentó apuñalar al Papa Pablo VI cuando llegó al aeropuerto de Manila, intento que fue rápidamente evitado.

En 1995, un grupo de militantes islamistas conspiró para asesinar al Papa Juan Pablo II también en la capital filipina, plan que fue desbaratado por la policía tras un incendio accidental en el departamento de uno de los extremistas.

Tras una jornada sin otra actividad oficial más que la recepción de rigor, la hoja de ruta pontificia proseguirá mañana cuando visite el palacio presidencial de Malacañang, donde se entrevistará con el presidente Aquino y con autoridades locales.

Poco después, dará su primera misa ante la presencia de arzobispos, sacerdotes y devotos en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Manila, tras lo que se reunirá con familias filipinas de escasos recursos.

Al día siguiente, sábado, se desplazará hasta la ciudad de Tacloban, en el este del país, donde tendrá un encuentro con las víctimas del tifón Haiyan, que destruyó esa localidad en noviembre de 2013, para luego presidir una misa.

El domingo será el momento culminante de la visita, cuando Francisco, de vuelta en Manila, se reúna con grupos de estudiantes en la Universidad de Santo Tomás, para luego oficiar otra misa, esta vez en el centro de la capital, a la que se espera acudan más de seis millones de personas.

El lunes, tras una breve ceremonia de despedida, el papa Francisco partirá hacia Roma, dando punto final a su presencia en Filipinas y a este viaje papal al exterior.