Misa dedicada a Juan XXIII y Juan Pablo II en Argentina con la colectividad polaca | 800Noticias
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BUENOS AIRES, (AFP) – Una misa celebrada en la Catedral de Buenos Aires en presencia de miembros de la colectividad polaca en Argentina rindió emocionante tributo a la canonización este domingo de Juan XXIII y Juan Pablo II por el papa Francisco.

“Ahora podemos decir San Juan XXIII y San Juan Pablo II, rueguen por nosotros”, dijo con énfasis en su homilía el arzobispo de la capital argentina, Mario Poli, ante unos 400 fieles, 50 de ellos ataviados con sus multicolores trajes típicos, collares, banderas y estandartes rojos y blancos, los colores nacionales de Polonia.

Poli, a quien Jorge Bergoglio nombró en su reemplazo cuando fue nombrado Sumo Pontífice en 2013, dijo que Giuseppe Roncalli “fue un hombre de coraje al convocar al Concilio Vaticano II” en 1959 y al que inauguró en 1962, para impulsar la mayor reforma contemporánea en la Iglesia Católica.

“Karol Wojtyla fue un papa peregrino. Jovial, deportista, fue también un hombre del Concilio Vaticano II al pedir: ‘Abran las puertas a Cristo'”, dijo Poli.

Antes de la misa, la canonización fue transmitida en diferido por pantalla gigante para algunas decenas de feligreses en una plazoleta junto a la sala lírica del Teatro Colón.

“Juan Pablo fue un hombre bueno, juvenil, me siento representada por él”, dijo a la AFP Berenice Wojtowicz, de 21 años, quien lucía un vestido tradicional de Cracovia, la ciudad de la cual fue arzobispo Wojtyla.

A un costado del púlpito y delante del retablo, fue exhibida durante la misa una reliquia que perteneció a los dos papas canonizados.

“Juan XXIII fue el papa bueno y a Juan Pablo lo pude ver con tremenda emoción en sus dos visitas a Buenos Aires”, dijo a la AFP Alicia Álvarez, una artista plástica de 67 años que conoció personalmente al argentino Bergoglio y que mostró durante la misa un cartel con fotos y leyendas alusivas a los pontífices.

Al terminar la ceremonia en la Catedral, frente a la histórica Plaza de Mayo, Mario Strzecki, de 41 años, nacido en Polonia, dijo que la santificación de Juan Pablo “es un orgullo para todos los polacos”, mientras llevaba de la mano a su hija Victoria, de 12 años.

“Juan XXIII abrió la puerta de la Iglesia. Era muy humano. Y Juan Pablo II siguió su camino al llevar la idea evangélica a todos los pueblos”, dijo a la AFP Javier Solecki, de 83 años, párroco de la iglesia de la comunidad polaca en el barrio metropolitano de Palermo desde hace 53 años.