Luego de reunirse con presos en RIo el Papa pide «Candelaria nunca más» - 800Noticias
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RÍO DE JANEIRO, (AFP) – «Candelaria nunca más», pidió el viernes el papa Francisco tras reunirse con presos menores de edad en Rio de Janeiro, en referencia al asesinato de ocho niños y adolescentes de la calle por parte de la policía delante de la Iglesia de la Candelaria en 1993, que estremeció al país.

El pontífice se reunió y rezó con ocho jóvenes prisioneros -seis chicos y dos chicas- de cuatro centros de detención de Rio, que le ofrecieron como regalo un rosario artesanal. Sobre la cruz figura la inscripción «Candelaria nunca más».

En las perlas están inscritos los nombres de los niños asesinados. El papa repitió entonces: «Candelaria nunca más» y pidió «rezar por todos los menores, víctimas de violencia» que están en prisión o viven en las calles.

Los jóvenes presos se sentaron en círculo en torno al papa en la sede del arzobispado de Rio, el palacio San Joaquín, en el barrio de Gloria, durante una media hora.

«Cada uno de ellos se levantaba a su turno y venía a sentarse cerca de él, para hablarle, llevándole objetos religiosos para que los bendiga», contó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

«Una de las chicas, muy emocionada, entonó una canción que había compuesto para el papa y le leyó una larga carta en nombre de todos», contó.

En el amanecer del 23 de julio de 1993, seis chicos de 11 a 17 años, uno de 18 y otro de 19 fueron asesinados por la policía delante de esta Iglesia en el centro de Rio.

Wagner dos Santos, uno de los sobrevivientes y principal testigo, gracias al cual los policías fueron identificados, vive hoy en Suiza, tras ser víctima de un intento de asesinato en 1994. Sufre secuelas: es estéril, ciego de un ojo y sordo de una oreja.

El papa almorzó luego con 12 jóvenes peregrinos del mundo entero.

La francesa Anne-Sophie Peiffer, de 27 años, contó a los periodistas que mostró al papa la foto de un joven conocido que debía operarse una vez más del corazón. Luego le planteó una pregunta sobre el sufrimiento de los inocentes.

«Estamos con miedo», respondió el papa, «entonces tenemos ganas de correr a los brazos de nuestra madre».

«Dios, El, comprende. Es teniendo este amor por las personas que sufren que nos acercamos a él», agregó Francisco, según la joven.

Invitó entonces a los jóvenes a «volcarse hacia nuestra madre, la Virgen María».

Los temas de la dignidad, del compromiso, de los valores, de las vocaciones, del desempleo entre los jóvenes, fueron abordados en la conversación.

Sobre la pobreza, afirmó: «Todo el mundo sabe que hay gente que muere de hambre, pero no es una noticia, mientras un crack bursátil es una noticia».

Con excepción de África, todos los continentes estaban representados en el almuerzo.

Francisco habló en español y en portugués y pidió a sus interlocutores anglófonos hablar lentamente en inglés.

 

 

 

 

 

 

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