Crónica de una barbarie anunciada | 800Noticias
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Colas para comprar comida, medicinas, gasolina, gas… gritos y agresiones entre los compradores para hacerse de los escasos o inconseguibles productos de primera necesidad… situaciones frecuentes de violencia en el tráfico… delincuencia generalizada… desorden y destrucción de todo nuestro patrimonio… envidia y resentimiento entre los venezolanos… Anarquía generalizada en todos los ámbitos de la sociedad venezolana con la anuencia absoluta de las autoridades competentes…. ¿Qué nos pasó? ¿Acaso siempre fuimos así?

Si damos un vistazo a la historia republicana venezolana, algunos de nosotros por primera vez en la vida, quedaremos impresionados al caer en cuenta de que los artilugios que ha aplicado este régimen abiertamente autoritario a sus connacionales no son innovaciones o experimentos sociales de reciente data. Son simplemente viejos ardides dirigidos a una población víctima de su propia ignorancia y cuyo único símbolo conocido y respetado ha sido siempre la figura de nuestro Libertador. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la intensidad del efecto de tales métodos sobre la población en los últimos quince años ha alcanzado niveles insospechados de degradación que dieron al traste con la tradición y la nobleza propia del venezolano. Las prácticas comunes y reiterativas del pernicioso populismo utilizadas a lo largo de casi dos siglos por todos los gobiernos de turno fueron combinadas por la actual claque gobernante con la nefasta y destructiva ideología del castrocomunismo para desembocar en la miseria y vileza que hoy tristemente caracteriza a la sociedad venezolana. Hemos despertado de pronto y sin querer admitirlo en un país en el cual la vida no tiene ningún valor, la palabra y la confianza son parte de la leyenda nacional y el respeto a la Ley y a las instituciones dejó de existir en medio de una alarmante situación de pobreza y necesidad.

Nada de esto es casual ni producto de una simple incompetencia de los responsables de guiar los destinos de la Nación. Todo ha sido cuidadosamente estudiado como un ambicioso y tiránico plan de dominación del país para poner sus recursos a la disposición de los modernos “Jinetes del Apocalipsis”, como los denominara de manera brillante Elie Habalian en uno de sus excelentes artículos, con la finalidad de lograr un utópico regreso a la ya superada “Guerra Fría” entre el mundo occidental progresista y las huestes políticas resentidas del mundo, encabezadas por Vladimir Putin y los regímenes islámicos con capacidad de manipular el mercado energético mundial.

Nuestra lucha hoy día, la de todos los venezolanos de bien, se centra en la Vuelta a la Patria, como se titulara la gran obra lírica del poeta venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde, el regreso a la legalidad, al respeto a la Ley y a las instituciones, el rescate de los valores humanos propios del venezolano y la certeza de que, aunque nunca nos enteramos de la necesidad de conocer nuestra historia para evitar que se repita, ahora sí tendremos las armas del conocimiento y la conciencia para no dejarnos embaucar nunca más por alguno de estos “mesías” caudillescos que juran en vano solucionar nuestros problemas por nosotros.

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