Sin disparar un tiro, la policía ocupa en 20 minutos otra favela de Río de Janeiro | 800Noticias
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RÍO DE JANEIRO, (AFP) – A tres meses de la Copa del Mundo en Brasil, la policía de Rio de Janeiro ocupó este jueves en 20 minutos y sin violencia una nueva favela, Vila Kennedy, donde bandos rivales de narcotraficantes en guerra aterrorizaban a la población.

La reconquista de esta favela del oeste de Rio y de su vecina, la favela do Metral, donde viven en total unas 34.000 personas, es una fuerte señal de las autoridades sobre su voluntad de proseguir la política de “pacificación”, pese al retorno de la violencia a varias otras barriadas pobres ya ocupadas por la policía.

“Durante un mes hubo disparos todos los días en la favela y teníamos mucho miedo pero desde que comenzaron las operaciones policiales a fines de febrero para preparar la ocupación, la situación se calmó”, dijo a la AFP un vendedor ambulante de Vila Kennedy que solo quiso identificarse como Joao.

Para Adriano Gomes, un chofer de 35 años, “la guerra entre las bandas de narcos sirvió para algo, porque llamó la atención de los poderes públicos sobre la región”.

Al menos tres personas fueron arrestadas en la operación, que comenzó antes de las 06:00 am (09:00 am GMT), indicó la policía.

En las incursiones policiales previas a la ocupación fueron arrestados 26 sospechosos, precisó Paulo Henrique Moraes, jefe del Estado Mayor de la policía de Rio, en declaraciones a la televisión Globo.

Horas antes de la ocupación, los narcotraficantes montaron varias barricadas en las calles, quemaron basura y madera para intentar impedir el acceso de los policías y atemorizaron a comerciantes y habitantes de la zona, según la prensa brasileña.

La policía instalará en estas dos favelas la 38ª Unidad de Policía Pacificadora (UPP), de un total de 40 que pretende tener implementadas antes del Mundial de fútbol que comienza el 12 de junio en Brasil.

En 2008, en vistas de la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos de 2016 en Rio, las autoridades comenzaron a reconquistar decenas de favelas controladas por el narcotráfico o por milicias parapoliciales, en enormes barriadas que carecían de policía y servicios públicos como saneamiento, escuelas y hospitales.

Unos 9.000 policías trabajan en las 38 UPP que vigilan a 253 favelas, beneficiando a unos 1,5 millones de personas, según las autoridades.

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