Seis muertos en Donetsk por bombardeos en la ciudad | 800Noticias
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DONETSK, 23 agosto 2014 (AFP) – Al menos seis civiles murieron bajo las bombas caídas este sábado sobre Donetsk, feudo separatista del este de Ucrania. Desde las seis de la mañana, el centro de esta ciudad que contaba con un millón de habitantes antes del conflicto entre los rebeldes y las fuerzas leales a Kiev, se despertó con el ruido de las violentas explosiones.

La alcaldía anunció rápidamente la muerte de tres civiles. Hacia las 16h00, en el barrio de Kalininski (este), un hombre, una mujer y una niña perecieron.

“Es un padre, una madre y su hija”, dice una vecina. La niña menor, herida en la cabeza, fue transportada al hospital.

En este día de verano, la familia se encontraba en el jardín frente a los edificios cuando comenzó a oírse el ruido de las bombas. Intentaron huir para protegerse pero un obús les cayó encima.

Postrado en estado de conmoción ante el cuerpo de la niña se hallaba su abuelo, con el rostro cubierto de polvo. Poco más lejos una mujer, la abuela, según los vecinos, aullaba de pena en brazos de un joven con el rostro ensangrentado.

Las bombas comenzaron a caer de nuevo sobre el sector. El estruendo de los proyectiles se escucha desde el centro de Donetsk.

Los combates entre el ejército ucraniano y los combatientes prorrusos han causado más de 2.000 muertos en el este, según la ONU.

La céntrica avenida Molodyj Shajtariv (Calle de los jóvenes mineros) exhibe una serie de agujeros negros causados por los obuses. Las fachadas también se ven agujereadas por las esquirlas de los proyectiles.

A ambos lados de los rieles del tranvía yacen dos cuerpos, cubiertos con sábanas ensangrentadas.

Una mujer llora. Es la nuera de una de las víctimas. Habla luego por teléfono con su marido para anunciarle la muerte de su padre y le pide que traiga el pasaporte para establecer su identidad.

Del otro lado, un cuerpo más: algunos cabellos blancos y unas manos juntas sobrepasan de una sábana. Un hombre de unos 60 años llega y levanta el trapo, descubre la frente agujereada de un hombre que tiene una pierna casi arrancada.

Rompe a llorar. “Mi hermanito, mi hermanito, ¿qué hacías tu por aquí?” se lamenta el hombre en ruso. Luego, frente a un grupo de rebeldes armados y silenciosos, deja expresar su cólera contra Kiev: “!Hay que matar a esos fascistas!”

Luego le habla al cadáver: “Te voy cerrar los ojos”.

El hombre se sienta, enciende un cigarrillo. Varias personas le ayudan a cargar el cuerpo en la parte trasera de una camioneta.

Los rebeldes acusan a las fuerzas ucranianas de matar civiles deliberadamente, pero algunas personas señalan con discreción hacia un edificio de muros ocres, rodeado de cámaras, sobre cuyo techo se ven numerosas antenas. Por las ventanas se pueden ver hombres uniformados.

Tal vez el obús fue lanzado contra ese edificio, pero el tiro se quedó corto y el proyectil mató a ese civil.

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