Republicanos de EEUU tratan de impedir acuerdo nuclear con Irán | 800Noticias
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Washington, Estados Unidos | AFP | La casi totalidad de los senadores republicanos, escépticos sobre las conversaciones sobre el programa nuclear iraní, advirtieron a Teherán que cualquier acuerdo que logren con Barack Obama necesitará su aval en el Congreso, en un nuevo intento por entorpecer la negociación en marcha.

A seis días del inicio de un nuevo ciclo de conversaciones, 47 de los 54 senadores republicanos publicaron una carta abierta en la que subrayan que cualquier acuerdo sobre el programa nuclear iraní deberá ser ratificado en el Congreso por una mayoría significativa y les recuerdan que muchos de ellos seguirán siendo legisladores mucho tiempo después que Obama deje el poder.

“El presidente Obama dejará sus funciones en enero de 2017, mientras que la mayoría de nosotros seguiremos en nuestros puestos bastante más, quizás durante décadas”, resaltaron.

El texto va más allá y señala a los dirigentes iraníes que “el próximo presidente podría revocar con un plumazo este tipo de acuerdo y los futuros miembros del Congreso podrían modificar los términos en cualquier momento”.

De inmediato la Casa Blanca acusó a los senadores republicanos de intentar menoscabar la capacidad presidencial para manejar las relaciones exteriores.

Esta carta “es la continuación de un esfuerzo partidista dirigido a debilitar la capacidad de acción del presidente en materia de política exterior”, dijo por su parte el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.

El Departamento de Estado anunció el lunes que John Kerry, y su homólogo iraní Mohamed Javad Zarif se reunirán el 15 de marzo en Lausana (Suiza), para continuar las conversaciones sobre la búsqueda del acuerdo.

Luego, las conversaciones se ampliarán al grupo 5+1 conformado además de Estados Unidos por China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia, Alemania.

 

— Semanas cruciales —

 

El grupo 5+1 exige que Irán reduzca sus capacidades nucleares para impedir que Teherán pueda almacenar suficiente uranio enriquecido como para poder fabricar una bomba atómica. 

Irán, por su parte, reivindica su derecho a un programa nuclear civil y pide el levantamiento de las sanciones económicas occidentales.

Irán y el grupo 5+1 deberán cerrar un acuerdo político antes del 31 de marzo, y negociar los detalles técnicos antes del 1 de julio.

En este marco, Estados Unidos mantiene conversaciones con Irán para alcanzar un acuerdo sobre el nivel de producción de uranio enriquecido que se le permitiría a Teherán, el grado de supervisión internacional y la duración del acuerdo.

“Las próximas semanas serán cruciales”, comentó la portavoz del departamento de Estado, Jennifer Psaki.

 

– Tensión interna por Irán –

 

“No conocemos los términos finales del acuerdo, pero sabemos que la consejera del presidente sobre seguridad nacional, Susan Rice, ya reconoció que Irán tendrá una fuerte capacidad de enriquecimiento de uranio”, explicó el senador Tom Cotton, impulsor de la iniciativa de la carta, al canal Fox News. 

El 2 de marzo Rice dijo que las perspectivas de un abandono de las capacidades de enriquecimiento de uranio no eran “ni realistas, ni factibles”.

Cotton también comentó el rumor de que el acuerdo duraría 10 años, y añadió que “solo esos dos puntos hacen que el acuerdo sea inaceptable, peligroso para Estados Unidos y para el mundo”. 

En Estados Unidos, las relaciones con los gobiernos extranjeros son responsabilidad del Poder Ejecutivo, y la carta publicada ese lunes ilustra las crecientes tensiones entre la administración de Obama y los republicanos, que desde enero dominan la totalidad del Congreso.

La reciente invitación de los republicanos al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a hablar ante el Congreso estadounidense -donde afirmó que un acuerdo nuclear no impediría a Teherán construir la bomba atómica- enfrió las negociaciones en curso sobre el programa nuclear iraní.

Esta invitación fue denunciada por Obama como una falta al protocolo diplomático. Además, el mandatario consideró que el discurso de Netanyahu no aportaba “nada nuevo” y no ofrecía ninguna “alternativa viable”.

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