Negociación sobre programa nuclear iraní prolongada hasta el 30 de junio | 800Noticias
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Viena, Austria | AFP | Tras una semana de intensas negociaciones, Teherán y las grandes potencias no lograron este lunes en Viena cerrar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, si bien se dieron de plazo hasta el 30 de junio de 2015 para alcanzarlo.

“No fue posible obtener un acuerdo en la fecha límite” del lunes, por lo que el plazo se prolonga hasta finales de junio de 2015, declaró el lunes en Viena el ministro británico de Relaciones Exteriores, Philip Hammond.

Aunque esta prórroga mantiene la posibilidad de negociar, también representa un fracaso respecto al objetivo de cerrar este dossier el lunes. Además, podría levantar resistencias de los parlamentarios iraníes y estadounidenses reacios a un acuerdo.

Los negociadores de Irán y del grupo 5+1 (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania) decidieron también prolongar durante siete meses el acuerdo provisional firmado hace un año en Ginebra (Suiza), que permitió reactivar las negociaciones tras una década de tensiones internacionales.

La primera reunión de este nuevo periodo de negociaciones podría tener lugar en diciembre, en un lugar y a un nivel aún por determinar. Según el plan trazado, durante los próximos tres meses se llevará a cabo una primera fase “política”, a la que le seguirá una fase de pulir detalles hasta junio.

Antes de regresar a Washington, el secretario de Estado norteamericano John Kerry defendió el resultado de las negociaciones ante la prensa, al destacar los “avances reales y sustanciales”.

“Este no es el momento de levantarse y marcharse”, agregó el secretario de Estado, quien instó al Congreso de Estados Unidos a apoyar la prolongación de estas negociaciones y a no imponer nuevas sanciones contra Irán.

Levantamiento parcial de sanciones 

El jefe de la diplomacia estadounidense admitió, sin embargo, que la negociación continuará siendo “difícil” y advirtió de que el plan correría peligro si la fase “política” se cierra en marzo sin avances importantes.

Al igual que el último año, Irán se beneficiará de un levantamiento parcial de las sanciones económicas internacionales durante este periodo, valorado en unos 700 millones de dólares mensuales (unos 560 millones de euros), a cambio de una suspensión parcial de sus actividades nucleares.

El grupo 5+1 e Irán se esfuerzan así en poner fin a 12 años de tensiones internacionales sobre el controvertido programa nuclear iraní. 

Las grandes potencias exigen que Teherán, reduzca sus capacidades nucleares, para excluir toda aplicación militar, mientras que las autoridades iraníes defienden que su programa nuclear es estrictamente pacífico y exigen el levantamiento total de las sanciones que asfixian su economía.

Un acuerdo completo habría permitido dar un respiro a la economía iraní, gracias al levantamiento del embargo occidental sobre el petróleo, al tiempo de ofrecer una eventual normalización de las relaciones entre Irán y Occidente, e incluso una cooperación en Irak y Siria.

Sin embargo, las negociaciones, bajo la égida de la enviada de la Unión Europea, Catherine Ashton, no lograron acercar posiciones en los dos principales puntos de desencuentros: el enriquecimiento de uranio en Irán y las sanciones occidentales contra Teherán.

“Derechos” Nucleares

En un discurso televisado, el presidente iraní, Hasan Rohani, aseguró el lunes por la noche que su país “continuará las negociaciones con determinación hasta alcanzar un acuerdo final”. “Ya se completó una parte del camino”, añadió Rohani, quien destacó que su país no renunciaría a sus “derechos” nucleares.

El período iniciado ahora será políticamente delicado tanto para el presidente iraní como para su homólogo estadounidense, Barack Obama, quienes deberán enfrentarse, según la analista Kelsey Davenport, a “los duros que, tanto en Washington como en Teherán, quieren sabotear el acuerdo”.

En el Congreso estadounidense, varios de sus representantes son favorables a adoptar nuevas sanciones contra Teherán. Y, a partir de enero, la oposición republicana a Barack Obama controlará el Congreso, lo que complicará el margen de maniobra del presidente demócrata.

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