Fukushima: nuevo escape y desbordamientos de agua, la serie negra sigue | 800Noticias
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TOKIO, (AFP) – Un escape de líquido radiactivo en una cisterna, desbordamientos de agua de lluvia contaminada, los contratiempos se acumulan en la central accidentada de Fukushima, donde la situación se presenta como “controlada”, según el primer ministro japonés.

Tokyo Electric Power (Tepco), que gestiona el emplazamiento arrasado por el tsunami del 11 de marzo de 2011, anunció que la noche del miércoles descubrió unas gotas en la parte superior de una cisterna.

Unas horas más tarde, pasada la medianoche (03:00 pm GMT), Tepco confirmó en un correo electrónico y luego en conferencia de prensa que se trataba de un escape, e indicó que “no se puede descartar la hipótesis de un vertido más allá de la zona de los depósitos (rodeada de una tapia baja) en dirección al mar”, distante unos 200 metros

Las mediciones efectuadas en esta agua mostraron un nivel de 200.000 becquereles de radiaciones beta.

Un escape de 300 m3 de agua muy radiactiva registrado en agosto pasado en una gran cisterna de 1.000 m3 fue calificado como “grave” por las autoridades. Degeneró en crisis y obligó a Tepco a destinar medios suplementarios al control de miles de cisternas diseminadas en el emplazamiento, cuya fiabilidad deja mucho que desear.

Montadas a toda prisa, esas cisternas de acero de 11 metros de altura y 12 metros de diámetro no están adaptadas para lo que exige la situación.

Esta serie negra que empezó justo antes de la votación final para la atribución de los Juegos Olímpicos de 2020 condujo al primer ministro nipón, Shinzo Abe, a implicarse para garantizar que “la situación está controlada” y “los efectos (de los escapes de agua), bloqueados en los 0,3 km2 del puerto de la central”.

Sin embargo, desde entonces, y a pesar del compromiso del Estado de hacer todo lo posible para acabar con esta debacle, las averías se manifiestan a diario.

No pasa un día sin que anuncie un escape, un vertido de agua o el paro súbito de un equipamiento.

Estos problemas se deben a la vulnerabilidad de los equipamientos en un lugar que se sigue pareciendo “a un hospital de campo de batalla”, en palabras de un vicepresidente de Tepco, o bien a errores humanos.

El miércoles, 23 toneladas de agua de lluvia un poco contaminada desbordaron después de acumularse en las zonas donde están instaladas cisternas, cubiertas con una losa de cemento armado y rodeados por una tapia de unos 30 centímetros.

Varios tifones provocaron fuertes lluvias en el este Japón, también en el complejo atómico que se encuentra en un estado lamentable.

El martes, cuatro toneladas de agua de lluvia radiactiva se derramaron accidentalmente por el suelo cuando los trabajadores la estaban bombeando para pasarla a una cisterna de 12 toneladas vacía.

En ambos casos, el agua derramada penetró en buena parte en el suelo.

La central accidentada de Fukushima Daiichi rebosa de agua radiactiva almacenada en parte en un millar de cisternas o acumulada en el subsuelo.

Tepco batalla desde hace dos años con ese líquido que aumenta de día en día.

Un sistema de descontaminación trata esta agua y extrae 62 de los 63 elementos radiactivos que quedan (una vez retirados los celsios 134 y 137), pero no para de averiarse. Vuelve a funcionar, parcialmente, desde el lunes. Otro, más eficaz, debe ser desarrollado con fondos públicos, pero no entrará en servicio como muy pronto antes del próximo año.

Además de los problemas de agua, diferentes problemas más o menos graves perturban sin cesar las operaciones que deben conducir al desmantelamiento del emplazamiento durante los próximos 40 años.

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