Flores y velas en Santiago de Compostela por las víctimas del tren de Galicia | 800Noticias
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SANTIAGO DE COMPOSTELA, (AFP) – Flores y velas encendidas se iban acumulando en la catedral de Santiago de Compostela mientras las afligidas familias seguían a la espera de noticias de los muertos y fallecidos en el peor accidente ferroviario en España en décadas.

Junto al surtido de flores azules, blancas y rojas de la entrada de la catedral, reposaban también las conchas de vieira -el símbolo del patrón de la ciudad, Santiago-, que muestra el camino que deben seguir los pelegrinos para llegar hasta allí.

“Porque vuestro viaje no termina ahí. Estamos con vosotros”, se lee en una nota escrita a mano depositada en medio de flores e imágenes de Jesús y Santiago, en honor a las 78 personas fallecidas en el descarrilamiento del miércoles, el más mortífero en el país desde 1944.

“Que descansen en paz”, pide Dulcilei Ramella, una profesora retirada brasileña de 56 años que trabaja para una asociación religiosa local, después de dejar una senda de grullas blancas de papel junto a las flores.

“El pájaro es un símbolo de paz. Paz para las víctimas y confort para las familias”, explicó.

Frente a un hotel cercano, las banderas de la Unión Europea, de España, de Santiago de Compostela y de la región de Galicia ondeaban a media asta.

Al mediodía, políticos y personal de administración guardaron cinco minutos de silencio a los pies de las diferentes sedes del gobierno regional.

En el exterior del hospital donde están siendo tratados la mayoría de heridos, decenas de doctores y enfermeros, con sus batas blancas, se reunieron en un breve acto de recuerdo antes de volver a su trabajo.

Dentro, los familiares de las víctimas esperan pacientemente por nuevas noticias de los hospitalizados en la unidad de cuidados intensivos.

“Ahora estamos más tranquilas, desde que estamos aquí. La incertidumbre fue la peor parte, la noche del accidente y la mañana de ayer”, dijo Concha Beneyto, de 59 años.

Cuando escuchó que dos de sus hermanas estaban en el tren siniestrado, emprendió rápidamente el viaje de varias horas desde la mediterránea ciudad de Valencia a la región atlántica de Galicia.

Sus dos hermanas viajaban junto a otro familiar para participar en las fiestas del miércoles por la noche en vísperas del día de Santiago Apóstol.

Una de ellas se encuentra inconsciente en el hospital; la otra está despierta y habla con su familia después de haber pasado por el quirófano por una herida en la cabeza.

“Dijo que el tren iba muy rápido y un bolso cayó porque había mucho movimiento en el vagón. Luego solo sabía que había sangre de su cabeza. Fue de las primeras que salieron del tren”, explica Concha.

“Ella estuvo bastante tiempo en el lugar, luego empezó a encontrarse mal”, interviene otra familiar, Sonia Belenguer de 31 años.

“Vomitó un poco de sangre y la trasladaron aquí”, cuenta.

Las festividades de Santiago, a las que se dirigían numerosos pasajeros del tren, fueron suspendidas después del descarrilamiento del convoy a pocos kilómetros de la ciudad.

La región de Galicia declaró siete días de duelo, y el jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, oriundo de la zona, proclamó tres a nivel estatal.

Los forenses siguen trabajando para identificar a los cinco últimos cadáveres mientras sus familias siguen aguardando, atendidas por el personal de Cruz Roja.

El vicepresidente del gobierno regional Alfonso Rueda señaló que “más de 60” de los cuerpos ya habían sido entregados a sus familias.

“Ahora, sin que ese trabajo haya finalizado, ya toca empezar a plantearse el acto de homenaje” para las víctimas y sus familias, dijo en una rueda de prensa, de pie ante la bandera española y la gallega, ambas con un lazo negro.

Aunque no precisó la fecha, apuntó que podría celebrarse el lunes.

Antes, el alcalde de la ciudad, Ángel Curras, reconoció a los periodistas que “Santiago tiene que tener un funeral pero es demasiado pronto. La ciudad tardará mucho en recuperarse”.

 

 

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