El imperio Beyoncé - 800Noticias
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Beyoncé Knowles, de 32 años, es esta semana la portada de «Time» y la primera en el rubro de «Titanes» de la lista de las 100 personas más influyentes. Los motivos: romper las reglas del negocio musical con su último disco, publicado por sorpresa, y liderar la lucha de los derechos de las mujeres, reflejada en el nuevo video del tema «Pretty Hurts», estrenado hoy y en el que critica la esclavitud femenina por la belleza. 

Beyoncé impactó en 2013. Publicó con la colaboración de su marido un disco inesperado, «Beyoncé», anunciado únicamente en Facebook e Instagram, llenó todos los estadios en su gira «Mrs. Carter Show», fue su primer año completo como madre y voz por la igualdad de las mujeres. 

«No es que sea mandona, es que soy la jefa», afirma en «Time» con firmeza.  Lo confirman las listas de ventas. El disco «Beyoncé» apareció en diciembre sin aviso en iTunes, donde vendió 828.773 copias en todo el mundo los tres primeros días, alcanzando el número uno de ventas en la plataforma de Apple en 104 países. 

El álbum superó en Estados Unidos otros grandes lanzamientos del año pasado como los de Justin Timberlake (también con colaboración de Jay-Z) Eminem o Drake, y también fue mucho mejor que su anterior disco, «4», publicado dos años antes y que vendió 310.000 copias en su primera semana. 

La publicación de su disco restremeció las redes sociales, sobre todo a twitter, que publicó un mapa animado sobre el tuit de la diva que promocionaba la noticia. Se convirtió en “trending topic” en Estados Unidos, Reino Unido y Turquía y generó 1,2 millones de tweets en 12 horas, según datos de twitter, además promocionado incluso por Katy Perry y Lady Gaga, sus «rivales» y también líderes de las redes sociales. 

Más allá del éxito, «Beyoncé» desafió las reglas de marketing que imperaban en la industria. «¡Sorpresa!», se limitó a escribir en Instagram para sus más de ocho millones de seguidores. Fue el único anuncio para la publicación de 14 temas y 17 videos, muchos de ellos, películas reducidas. Según explicó en Facebook, quería que el álbum se consumiera y apreciara «en toda su expresión artística». 

No hubo apariciones televisivas en los programas de mayor audiencia, ni se enviaron singles a las radios. Pero las cadenas no pudieron obviarlo, lo que les obligó a comprarlo en iTunes como cualquier otro fan en el mundo. 

Meses después, el «Drunk In Love» con el que el matrimonio Carter abrió en enero la última gala de los premios Grammy, sigue sonando.

«No quería publicar mi música como lo había hecho antes. Me aburre», dijo entonces en un comunicado, la única vez que ella o su sello, Columbia, hablaron del tema. La cantante demostró una vez más la fuerza de las redes sociales y la conexión directa con su audiencia, sin intermediarios. Ella y su numeroso público. 

Además, y quizás más importante para Beyoncé y Jay-Z, el trabajo fue aclamado por la crítica. 

La elección de «Time», conocida hoy, es en realidad una continuidad, ya que el año pasado el «Titán» fue su esposo, el polifacético Jay Z, rapero, productor musical, empresario y agente de deportistas.

«Incluso le puso un anillo a Beyoncé», bromeó el ex alcalde de Nueva York Michael Bloomberg sobre los méritos de Shawn Corey Carter, más conocido como Jay-Z y esposo desde 2008 de Beyoncé, una «joint-venture» que domina la industria musical. 

Entre los meses de junio y septiembre, ambos emprenderán una gran gira mundial, «Mr. And Mrs. Carter Tour», en la que cantarán su aclamado «Drunk In Love», un éxito a pesar de estar alejado del pop convencional. 

«Todo lo que hace es un acontecimiento. Es la diva de los Estados Unidos, la voz reinante», escribió el año pasado sobre ella el director Baz Lurhmann («Moulin Rouge», «The Great Gatsby»), cuando Beyoncé ya fue seleccionada como una de las más influyentes por «Time». En 2014 ya no es una más, es «la jefa». 

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