Barcelona vuelve a ser líder | 800Noticias
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El Barça no dejó escapar la oportunidad que le ofreció el sábado en bandeja de plata el Madrid al caer en San Mamés y liquidó cruelmente por 6-1 a un Rayo Vallecano que de nuevo salió al Camp Nou a por el partido preso de la ya acostumbrada valentía que caracteriza a Paco Jémez. De postre, además, Leo Messi, al que le costó despertarse, marcó un hat trick en 12 minutos que le iguala ya a Cristiano Ronaldo como máximo goleador de Primera. Un triplete, que por cierto, ya le convierte en el jugador de la Liga que más veces ha sumado tres tantos en un partido superando a Zarra. Otro récord al zurrón.

El desenlace de la obra fue el esperado y el habitual. El Barça ganó al Rayo Vallecano y volvió a ponerse líder cuatro meses después de perder esta condición cuando cayó en el Camp Nou en la jornada 10 ante el Celta. De nuevo, el Rayo se llevó del Camp Nou un castigo desmesurado en el número de goles encajado. Ya había advertido Paco Jémez que tanto le daba perder por uno que por siete y Jémez es un tipo de palabra. El técnico del Rayo más allá de aplicarse la frase de Petrarca de que una bella muerte, toda una vida honra, aplica el concepto de la belleza a lo largo de todo el desarrollo del partido. Ciertamente, en sus enfrentamientos directos ante el Barcelona el resultado de esta filosofía es desastroso, pero nadie le puede negar que para lo que pretende, que es mantener al Rayo en Primera, el invento funciona y se agradece.

El plan del Rayo es tan sólido que no lo cambia ni un gol a los cinco minutos de Suárez, que embocó la primera pelota que Xavi le puso a la espalda de la defensa madrileña. Con el 1-0 a favor, el Barça se vio acorralado en su área. El Rayo, pese a ir perdiendo y consciente de la granizada que le podía caer, adelantó su línea de presión hasta la frontal del área barcelonista y durante gran parte de la primera parte en la mitad del campo convivieron 21 jugadores de uno y otro equipo. Únicamente Cristian Álvarez, el portero rayista ocupaba su mitad del campo.

Evidentemente, este planteamiento dejó inmensos espacios libres para que el Barcelona lanzara sus contras, pero entre que Messi aprovechó la primera parte para desperezarse y el orden en a presión del Rayo, el primer tiempo acabó con el solitario gol de Suárez. Se llegó al descanso con la sensación de que había que admirar al Rayo, aunque ya daba la sensación de que esa extraña costumbre de caminar con los ojos vendados al borde del principio no podía acabar por salir bien.

Y así fue. La segunda parte fue un despelote de goles que empezó a los dos minutos. Un saque de esquina que remató Alves solo al palo y el rechace lo recogió piqué para ampliar la ventaja barcelonista. A la media hora, un penalti sobre Suárez (menos claro que otro que obvió el colegiado en la primera parte) le permitió a Messi despertarse e inaugurar su cuenta goleadora. Le costó, porque en primera instancia Messi lanzó el penalti tan mal como supo y Álvarez lo atajó. El árbitro lo hizo repetir y Leo ya no perdonó. Ese gol le despertó y el argentino fue un ciclón a partir de entonces. En los siguientes 12 minutos metió dos goles más, pero incluso son el 5-0 en contra y un hombre menos (Tito fue expulsado en la acción del penalti) el Rayo siguió buscando la portería de Bravo.

Obtuvo su premio el Rayo con un penalti que le costó la roja a Alves, que Bueno convirtió en el gol del honor. Ni por esas firmó la paz el Rayo, que jugó un 10 contra 10 suicida a lo largo del Camp Nou que acabó con el sexto gol, de Suárez, pero que podía haber acabado con tres o cuatro tantos más. El líder no se apiadó de la valentía del Rayo.

Fuente: AS

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