¿Se puede dividir el corazón en dos ? | 800Noticias
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Agencia.- El cambio daba miedo pero sucedió casi sin darme cuenta. En el momento en que estaba en la recuperación de la cesárea pensando en mi bebé recién nacido, a quien se habían llevado al retén, y en mi niña grande (Alana de 3 años) que estaba afuera esperando con su papá por mi y su hermanito, supe que me había convertido en mamá de dos y que ahora mi mente y mi corazón pensarían y latirían por ambos.

Ahora, amamanto al pequeño mientras le hago colitas en el pelo a la grande y saco los gases mientras veo a Alana cantar y bailar. Ahora son  dos seres quienes merecen mi amor y atención y yo, aunque tengo amor para ambos, solo tengo dos manos y un par de ojos.

Atrás quedó el temor de si querré a Joaquín tanto como a su hermana Alana. Es un miedo común entre las madres que desbordadas de amor con nuestros primeros retoños nos cuestionemos si es posible querer con las mismas fuerzas a todos los hijos. Bueno, sí lo es. Como dicen por ahí “el amor no se divide, se multiplica”. Y se reproducen también las energías y la capacidad de pasar horas despiertas.

Recuerdo que cuando Alana estaba recién nacida cada vez que ella dormía yo también descansaba. Ahora si el bebé está en los brazos de Morfeo yo aprovecho para pasar tiempo con ella. No es fácil, ya me lo habían advertido. Tenemos menos de una semana en casa y en algunas ocasiones el bebé llora y Alana necesita que la atienda. Quiere que le busque su disfraz de princesa, que le pinte las uñas, que le sirva un vaso de jugo.

No voy a mentir, en algunas ocasiones me provoca dejar salir un grito, pero luego la observo, inocente de todo, una niña, que simplemente necesita a su mami, y se me pasa. Tengo claro que no es una hazaña. Tener hijos es parte natural de la vida. Las mujeres lo han hecho por generaciones, con familias mucho más numerosas y probablemente menos ayuda pues hoy en día los padres suelen estar más involucrados en la rutina de los hijos.

Sin embargo, es una situación desconocida en mi vida y eso la convierte en un reto. Por eso, en esos momentos en los que creo colapsar solo recuerdo lo rápido que todo pasa, como pronto Joaquín también irá a su maternal y luego a su colegio, y en menos tiempo de lo que yo creo, ambos estarán emprendiendo su camino y yo estaré extrañándolos.

 

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