Se entrega a la justicia argentina Claudio Uberti, hombre clave en el caso de Antonini Wilson - 800Noticias
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Agencias

La causa de los “cuadernos de la corrupción” es ya un tsunami judicial de consecuencias imprevisibles. A la lista de empresarios confesos, acusados de pagar sobornos a cambios de contratos de obra pública, se ha sumado un exalto cargo del kirchnerismo, el primero que se acoge a la figura del arrepentido. Se trata de Claudio Uberti, hombre de máxima confianza del expresidente Néstor Kirchner en el ministerio de Planificación, apuntado como el coordinador de una presunta red de recaudación ilegal montada desde la Casa Rosada. Su testimonio puede sumar nuevos detalles, reveladores, a los ya apuntados en ocho cuadernos manuscritos por un chófer del poder, que durante 10 años tomó nota de los cientos de viajes que hizo con bolsos cargados de dinero negro.

Uberti no integró la lista inicial de detenidos librada la semana pasada por el juez Claudio Bonadio, pese a que su nombre aparece en los primeros cuadernos escritos por Oscar Centeno, el chófer de Roberto Baratta, el segundo del todopoderoso ministro de Planificación Julio De Vido durante los 12 años de kirchernismo. Centeno mencionó a Uberti como dueño de las propiedades donde Baratta iba a retirar parte del dinero aportado por debajo de la mesa por las empresas contratistas del Estado. Bonadio pidió finalmente su detención cuando otro arrepentido, el extitular de la Cámara de la Construcción, Carlos Wagner, dijo que Uberti era desde el Estado el articulador de toda la red. Tras permanecer dos días prófugo, el exfuncionario se presentó finalmente ante el juez el lunes, decidido a negociar su confesión a cambio de beneficios judiciales.

La causa suma hasta ahora diez arrepentidos, pero Uberti es el único que estuvo del lado de los cobradores. Su declaración puede ser clave, porque para acceder al favor del juez debe aportar datos novedosos que permitan escalar en la estructura de responsabilidades. Bonadio está convencido que en la punta de la pirámide estuvo primero Néstor Kirchner y luego su heredera política, Cristina Fernández de Kirchner. La expresidenta presentó ayer un escrito donde acusó a Mauricio Macri de utilizar a los jueces para perseguirla políticamente. Por la tarde, Bonadio allanó dos pisos en el mismo edificio donde vive Kirchner, propiedad de un empresario que fue cercano al kirchnerismo, en busca de dinero sucio.

El juez no encontró lo que buscaba, pero se cuidó de no ingresar al piso de Kirchner, protegida por fueros de senadora. La delación de Uberti, sin embargo, pueden complicar la situación judicial de la expresidenta. Uberti tiene cuentas pendientes con sus exjefes: fue un hombre poderoso en la estructura kirchnerista hasta que cayó en desgracia y fue despedido en 2007 por el caso “de las valijas de Antonini Wilson”.

El nombre pertenece a un empresario venezolano descubierto cuando intentaba ingresar por Aeroparque, el aeropuerto de vuelos nacionales de Buenos Aires, un maletín con casi 800.000 dólares. El escándalo le costó el puesto a Uberti, que viajaba en el avión privado junto a Wilson y era, por entonces, mucho más que un empleado de peso en el ministerio de Planificación.

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