Se cumplen 10 años del ajusticiamiento de Saddam Hussein en Irak | 800Noticias
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Al amanecer del 30 de diciembre de 2006, en la sede de sus servicios secretos en Bagdad, Saddam Hussein era ahorcado con la misma soga que sufrieron sus enemigos tras ser ratificada la sentencia que le condenaba, con la calificación de «crímenes contra la Humanidad», por la muerte y tortura de 148 iraquíes chiíes en 1982.

Captura de Sadam Husein el 13 de diciembre de 2003

Vídeos y fotografías de su ejecución corrieron como la pólvora por internet. Se veía a Sadam vestido de negro, rechazando la capucha antes de ser colgado. «No vi en él rastro alguno de miedo», confesó años después Mouaffak al-Rubaïe, que conservó la soga tras asistir a la ejecución. Sadam Husein comenzó a recitar la profesión de fe musulmana, pero la trampilla cedió bajo sus pies. A las 6,10 horas, el tirano que dirigió los destinos de Irak con mano de hierro durante más de dos décadas, desde 1979 hasta la toma de Bagdad por las tropas estadounidenses el 9 de abril de 2003, dejó de existir a los 69 años. Era el primer día de Aïd al-Adha, la gran fiesta musulmana del Sacrificio, y los chiítas, que sufrieron bajo su régimen, celebraron su muerte en las calles.Resultado de imagen para saddam hussein muerte

Al día siguiente de su ejecución, Sadam Husein fue enterrado en su localidad natal de Al Auya, cerca de Tikrit. En sus proximidades, en un escondite subterráneo en la localidad de Al Daour, había sido capturado el 13 de diciembre de 2003, tras más de ocho meses de búsqueda. «Soy Sadam Husein, soy el presidente de Irak y quiero negociar», dijo en inglés a los soldados estadounidenses que lo descubrieron.

Durante el proceso contra él, de octubre de 2005 a julio de 2006, Sadam no dejó de negar la legitimidad del tribunal especial iraquí, que le condenó a muerte el 5 de noviembre.

Irak, diez años después

Su ejecución el 30 de diciembre suponía el fin de una era en un país que, diez años después, sigue dividido y sumido en el caos, con la irrupción de Daesh y la operación para expulsar del país a este grupo terrorista.

Las dos décadas en que el gobernante suní estuvo al frente del país estuvieron marcadas por una fuerte represión y tres guerras, que dejaron unas cicatrices que aún se mantienen abiertas en la sociedad iraquí y que también han pasado factura a la propia familia del dictador.

Abu Taha al Tikriti, un familiar de Sadam de 61 años, asegura que la familia del exmandatario se ha visto afectada por el derrocamiento de su régimen y que muchos iraquíes les persiguen. «Ahora estamos pagando el precio de los errores de Sadam y de su partido Al Baaz», comentó Al Tikriti a Efe.

La situación del clan del que formaba parte el expresidente se complicó a partir del momento en que los yihadistas tomaron la provincia de Saladino, cuya capital es Tikrit y donde se encuentra el pueblo Al Auya, donde nació Sadam en 1937.

Su peor momento, sin embargo, llegó cuando las milicias chiíes de la Multitud Popular llevaron a cabo la operación de recuperar la región de manos de Daesh, lo que obligó a muchos de los miembros de este clan, que se concentraban en Al Auya, a desplazarse. «Muchas de nuestras casas fueron destruidas, robadas y quemadas con la llegada de la milicias chiíes. Los habitantes de Al Auya tienen ahora prohibido volver tras la concentración de la Multitud en la zona porque muchos de ellos han sido acusados de cooperar con los armados (yihadistas) del Daesh», relató Al Tikriti.

 

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