OMS: «Venezuela pasa por un momento de dificultades que afecta el servicio de salud» - 800Noticias
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EFE

La lucha contra la malaria sigue estancada en le mundo y, pese a una ligera mejora en la tasa de mortalidad, dos millones más de personas contrajeron la enfermedad en 2017, informó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esos datos figuran en el Informe Mundial sobre el Paludismo de 2018, que se refiere al año pasado y fue presentado hoy en Maputo por el director del Programa Global de la Malaria de la OMS, el científico español Pedro Alonso, entre otros.

«Nadie debería morir de malaria. Pero el mundo enfrenta una nueva realidad: a medida que el progreso se estanca, corremos el riesgo de desperdiciar años de trabajo, inversión y éxito en la reducción del número de personas que padecen la enfermedad», afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en el informe.

En 2017, se registraron 219 millones de casos de malaria -frente a los 217 millones del año anterior- y unas 435.000 personas perdieron la vida, en comparación con las 451.000 muertes de 2016.

Del total de muertes, 266.000 fueron de menores de cinco años (el 61 %), por lo que en 2017 fallecieron cada día más de 700 niños, lo que equivale a un niño muerto por malaria cada dos minutos.

Y el continente más castigado fue una vez más África, donde diez países -junto a la India- aglutinan el 70 % del total de casos de malaria, unos 151 millones.

De ellos, Nigeria, Madagascar y la República Democrática del Congo son las naciones en las que se produjo el aumento más alto, todas con más de más de medio millón de nuevos casos.

«Vemos un grupo relativamente pequeño de países que tienen un número muy alto (de casos), como Nigeria, que tiene el 25 % de toda la malaria del mundo», señaló Alonso en una rueda de prensa en Maputo.

En contraste, la India reportó 3 millones menos de enfermos, una disminución del 24 % en comparación con el mismo periodo de 2016.

«Claramente, debemos cambiar el rumbo y mejorar cómo luchamos contra la malaria, particularmente en aquellos países que soportan la mayor carga», subrayó Tedros en el documento.

La nueva estrategia contra la malaria, anunciada en mayo pasado por la OMS con el apoyo de la Alianza para Hacer Retroceder el Paludismo, enfatiza la necesidad de redirigir la voluntad política -tanto nacional como mundial-, mejorar la distribución de recursos y aumentar la financiación, sobre todo, de fondos nacionales.

Pese a este relativo retroceso en la lucha contra la enfermedad, el informe destaca también algunos avances.

La OMS no reportó en 2017 ninguna transmisión local de malaria en China o El Salvador, naciones en las que este mal fue endémico mucho tiempo, y el número de países que caminan hacia su erradicación -con menos de 10.000 casos- aumentó hasta los 46, dos más que en 2016.

Además, Paraguay consiguió en 2018 el certificado de país libre de malaria, siendo el primer Estado de América en recibir este estatus desde que lo hiciera Cuba hace 45 años; y Argentina está en proceso de obtenerlo, ya que no registra casos desde hace 3 años.

Las cifras también mejoran si se comparan con el año de referencia, 2010.

Desde entonces, la incidencia de la malaria (el número de casos nuevos entre las poblaciones en riesgo) cayó un 18 % en todo el mundo al pasar de 72 a 59 casos por cada 1.000 habitantes en riesgo.

Por zonas, excepto Asia Suroriental, que siguió viendo caer su tasa de incidencia, el resto de las regiones de la OMS registraron poco avance o un incremento de esa tasa, destacando África, con 219 casos por cada 1.000 habitantes.

En América, la incidencia aumentó por el mayor número de casos en Brasil, Nicaragua y, sobre todo, Venezuela.

«Es notable también el número de casos que estamos registrando en el continente americano, como vemos en Venezuela, pero también en Brasil», apuntó Alonso.

«Venezuela está pasando por un momento de dificultades políticas y económicas que están afectando el funcionamiento del servicio de salud», remarcó el científico, al recordar que «históricamente fue uno de los países que más avanzó en la lucha contra la malaria».

El estancamiento en la financiación de la lucha contra la malaria es, según la OMS, uno de las principales lastres del progreso.

En 2107 se invirtieron unos 3.100 millones de dólares en combatir ese mal, cifra que se mantuvo más o menos estable en los últimos ocho años, pero que es insuficiente para lograr los objetivos de la Estrategia Mundial Técnica contra la Malaria 2016-2030 (EMT).

La EMT busca reducir la incidencia de casos y mortalidad en un 40 % en comparación con 2015, para lo que haría falta aumentar la financiación anual en 6.600 millones de dólares hasta 2020.

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