Lowline, el parque subterráneo de Nueva York | 800Noticias
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Las ciudades han creado espacios verdes en azoteas, en fachadas, en antiguas autopistas, en puentes… En Nueva York tratan de conseguir el más difícil todavía: un parque bajo tierra.
El proyecto se llama Lowline y trata de convertir una antigua estación subterránea de tranvías en un trozo de naturaleza bajo el asfalto de Manhattan. Si bien la idea fue lanzada en 2011, es ahora cuando se acaba de poner en marcha una campaña que pretende recabar fondos con los que realizar una nueva exposición demostrativa que muestre su viabilidad técnica.
“El proyecto Lowline trata de convertir una vieja estación de tranvías en un parque bajo Manhattan”
“Es un proyecto que es raro, único y ambicioso. Conforme han ido pasando los años, mucha gente se ha ido sumando hasta hacerlo una posibilidad real. Estar bajo tierra no es la idea más obvia para ir al parque, pero la tecnología realmente revoluciona el espacio y abre un mundo entero de posibilidades, no solo aquí sino en todo el mundo”, asegura a Efe la directora de comunidad del proyecto, Robyn Shapiro.
¿Por qué meter un parque bajo tierra? El colectivo que ha lanzado el proyecto da tres razones: La necesidad de espacios verdes, la historia de la ciudad y la inspiración de la tecnología.
El parque subterráneo quiere crearse en el Lower East Side, uno de los barrios con menos espacios verdes de Nueva York, una ciudad que ya de por sí no cuenta con muchos pies cuadrados de naturaleza por ciudadano.
Para ello, los promotores quieren recuperar un espacio único en la historia de la ciudad: una viaje estación de tranvías abandonada desde 1948, que todavía mantiene su viejo adoquinado, su entramado de vías y sus techos abovedados. Estas instalaciones de cerca de un acre (unos 4,100 metros cuadrados), junto a la parada de metro de Essex Street, son una reliquia que los promotores quieren evitar que termine transformándose en un simple aparcamiento para carros.
La cuestión es cómo conseguir mantener con vida vegetación bajo tierra y cómo construir un espacio subterráneo que incite realmente al esparcimiento de los ciudadanos. Y aquí es donde entra en juego la tecnología. La viabilidad de la propuesta se apoya en un sistema denominado’claraboya a distancia’, diseñado por James Ramsey, de Raad Studio. Este sistema recoge la luz solar en la superficie y la deriva a un complejo laberinto de reflexión que la multiplica hasta generar una sensación de luz natural a varios metros bajo el suelo y permitir, además a las plantas, árboles y césped realizar la fotosíntesis.
En septiembre de 2012, el equipo de Lowline construyó un prototipo de esta tecnología en un almacén abandonado del Lower East Side. Con la campaña para recolectar fondos de ahora se pretende abrir una segunda exposición más avanzada, con la que convencer de la viabilidad de un proyecto que se estima costaría unos 60 millones de dólares.
“No será estar al aire libre, pero tampoco será como estar en un sitio cerrado. Será una experiencia muy agradable, que alargará las horas de luz y ofrecerá la posibilidad de huir del frío en invierno. Además, es una idea inteligente para solucionar un problema creciente de espacio en las ciudades en constante crecimiento”, asegura Shapiro.
Fuente: Univisión
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