Los reyes Felipe y Letizia cumplen mañana 15 años de matrimonio - 800Noticias
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EFE

Quince años han transcurrido desde que Felipe de Borbón y Letizia Ortiz se dieron el «sí, quiero» en la catedral de La Almudena de Madrid, entonces como príncipes de Asturias y hoy como reyes de España y padres de la princesa Leonor y la infanta Sofía.

El decimoquinto aniversario de boda real se cumple mañana, miércoles y, a efectos de actividad pública, no habrá nada especial, ya que no tienen ningún acto juntos y solo está programado que el rey reciba a los nuevos presidentes del Congreso y el Senado tras la constitución este martes del Parlamento.

Será una celebración privada con sus dos hijas, de trece y once años, como ha ocurrido en otras ocasiones, y alejada del foco mediático.

Solo al cumplirse diez años de matrimonio, en puertas del relevo en la Corona, la Casa del Rey distribuyó en Twitter dos fotos en las que se veía a los entonces príncipes con sus hijas en el Palacio de la Zarzuela antes de acompañarlas al colegio.

Los reyes no son dados a verbalizar sus sentimientos, aunque sí es habitual verles cogidos de la mano, intercambiando sonrisas o compartiendo confidencias en diferentes actos públicos.

En los últimos meses han sido varios los gestos que traen al recuerdo su primera aparición juntos el 6 de noviembre de 2003, cuando se declararon «enamorados e ilusionados», o la actitud cariñosa entre los cónyuges que reflejaron las imágenes divulgadas cuando ella cumplió 40 años.

Uno de esos detalles fue cuando la reina vistió el mismo traje de su pedida de mano el pasado 14 de febrero, día de San Valentín, en Rabat durante su visita junto a Felipe VI, lo que los medios interpretaron como un guiño romántico.

Una semana después se reprodujo otra escena de complicidad, en la que el jefe del Estado besó a su esposa y le rodeó la espalda con un brazo tras recibir un importante premio en el Teatro Real de Madrid en medio de una cerrada ovación.

Fue llamativa igualmente la imagen protagonizada en la última recepción de la fiesta nacional del 12 de octubre, en la que se asomaron al balcón del Palacio Real mientras hacían tiempo a que llegaran los invitados e, instantes después, reaparecieron de la mano ante los numerosos fotógrafos que estaban pendientes de ellos.

Desde su enlace han sido habituales sus salidas en privado por Madrid, en barrios alternativos como Malasaña, para ir a cenar, al teatro, a algún concierto o al cine, a veces con sus hijas.

También han mantenido como «costumbre» disfrutar de su ocio por separado de vez en cuando, como una pareja más que busca su espacio propio.

Así, el rey se reúne amigos de su etapa de la academia militar o de otros ámbitos, se escapa a esquiar o asiste a fiestas como la que organizó su primo Pablo de Grecia por su 50 aniversario.

Ella queda periódicamente con las amistades de su etapa de periodista o con su familia, y los fotógrafos también la han captado de compras por el centro de Madrid con su círculo cercano.

El matrimonio y sus hijas extienden su intimidad a planes familiares como las vacaciones que pasan en destinos secretos después de la estancia veraniega en Palma, que desligan de su papel institucional.

Sin embargo, no todo desde la histórica boda en La Almudena ha sido de color de rosa y ha habido algunos momentos que han dado pie a informaciones sobre aparentes dificultades en la pareja, aunque siempre de forma puntual.

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