Lo muerde una cascabel, acude al hospital y termina siendo investigado por la Policía | 800Noticias
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¿Experto en ofidios, dueño del mismo o víctima de la mala suerte? Estas son, entre otras, las hipótesis que maneja la Policía Nacional, encargada de resolver el misterio que rodea a la serpiente de cascabel que, supuestamente, fue vista la tarde del pasado sábado en el parque de Rodríguez Sahagún, enclavado en el distrito de Tetuán, en España. Por suerte, todo se quedó en un gran susto y en un herido de gravedad que sigue ingresado en la UCI del Hospital de La Paz.

La Policía Nacional trata ahora de determinar de quién era el animal venenoso, de la especie diamantina, cuya posesión está prohibida en España y cómo llegó hasta ese lugar. Entre los investigados se encuentra la propia víctima, si bien todas las hipótesis están abiertas, indicaron fuentes de la Jefatura Superior.

El herido, Juan Carlos, de 22 años, supuestamente encontró al crótalo cuando acudió al parque a patinar con su novia a las 15.30 horas. Según su relato, vio al reptil enroscado entre unos arbustos y lo cogió sin saber a que especie pertenecía, ignorando el peligro al que se exponía. El crotón, al sentirse amenazado, le mordió en la mano, e instintivamente, Juan Carlos le soltó y le mató poco después de una pedrada, según adelantó ayer El Mundo. Con ello, el joven pretendía que a nadie más le inoculara su veneno.

Tras la picadura, llamó al 091, cogió un taxi y se dirigió el Hospital de La Paz, dejando en el parque a la ofidio. Al herido, cuya inflamación había pasado de manera alarmante de la mano al brazo, le iban a aplicar, siguiendo el protocolo habitual, el antídoto que utilizan para las picaduras de las serpientes europeas.

«Necesito otro antídoto: es venenosa»

Sin embargo, Juan Carlos reclamaba otro diferente, el americano: «Es venenosa, es venenosa», repetía, alterado a los sanitarios, aunque no acertaba a explicar cómo lo sabía. Cada vez estaba más nervioso y decía que de no suministrarle la medicación adecuada, perdería el brazo.

Agentes de la comisaría de Fuencarral -El Pardo fueron a recuperar al crótalo lo llevaron al hospital para ver de qué tipo era. Ante la insistencia del herido, hasta el centro sanitario acudieron expertos en reptiles del Zoo, quienes, al ver al animal, verificaron que tenía razón –era una cascabel de un metro de longitud–. Y requirieron la ayuda de Faunia, que tenía el antídoto que necesitaban, explicó la médico intensivista Eva Herrero a Efe.

Mientras la Policía trata de averiguar de quién era el reptil y cómo llegó hasta ese parque, su dueño se enfrenta a una cuantiosa multa por tenencia abandono de un animal prohibido. La horquilla de las sanciones establecidas en el Real Decreto de 2002 que desarrolla la Ley sobre animales potencialmente peligrosos, va desde los 150 euros (leves) hasta los 15.000 (muy graves). Y establecía la actualización de las cuantías.

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