Las viviendas de colombianos que el Gobierno derrumbó | 800Noticias
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La D y la R fueron las letras que se convirtieron en una dolorosa señal para los más de 700 colombianos deportados por Venezuela que residían en las invasiones Mi Pequeña Barinas, Ezequiel Zamora y La Guadalupe, ubicadas en el municipio de San Antonio, en la frontera con Colombia, que descubrieron que esa era la manera en que efectivos de la Guardia Nacional de ese país identificaron las viviendas de esos sectores para que fueran demolidas, reseñó el diario El Tiempo de Bogotá.

Cristina Sierra, madre de un niño de 13 años, que se encuentra albergada en el coliseo del Colegio Municipal, contó que las letras pintadas en los frentes de sus casas significaban ‘Demolición’ y ‘Revisión’. 

Con impotencia tuvo que ver cómo su hogar, que levantó con gran esfuerzo durante 10 años, y la de otros vecinos del sector, en su gran mayoría colombianos, recibieron la D, una letra que también demarca el dolor con el vieron cómo fueron cayendo, no solo sobre lo que tenían adentro, sino también sobre sus sueños.

La llegada de la GNB se dio a muy tempranas horas de la mañana el pasado sábado, cuando aún sus residentes se encontraban durmiendo. No hubo tiempo para nada. Salieron a las malas con lo único que llevaban puesto.

“Eso era lo único que nosotros teníamos. Llegamos a Colombia sin nada, con las manos vacías. Nos sacaron como perros de ese país”, dijo la mujer.

La tristeza se hace evidente en todos los deportados, entre quienes se encuentran 166 menores que denuncian haber sido tratados como delincuentes.

Las invasiones nacieron hace más de diez años en puntos cercanos al río Táchira, un afluente que separa a Colombia de Venezuela, y sobre el cual se encuentran los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, actualmente cerrados luego que se declarara en la noche del pasado viernes el “Estado de Excepción”, por parte del presidente Nicolás Maduro.

Uno de los deportados, que prefirió reservar su nombre, dice que esa zona era señalada por las autoridades venezolanas como un foco de delincuencia donde vivían ‘paracos’, informantes y extorsionistas colombianos que habían llegado a azotar ese país.

“Como pueden ver, entre los deportados lo único que hay es niños, mujeres y hombres que para nada somos delincuentes, que lo único que quisimos fue buscar una vida en ese país”, puntualizó el deportado.

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