Las no tan asombrosas coincidencias entre Lincoln y Kennedy | 800Noticias
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Hace poco se cumplieron 153 años del asesinato de Abraham Lincoln, el primero de los cuatro presidentes estadounidenses que murió asesinado. Los otros tres son James A. Garfield (1881), William McKinley (1901) y John F. Kennedy (1963). Entre Lincoln y Kennedy se dan otras muchas coincidencias en apariencia sorprendentes, pero que en gran parte no son más que medias verdades (o errores) que en realidad muestran cómo nuestro cerebro busca patrones donde no los hay.

La lista de coincidencias es tan famosa que tiene su propia entrada en la Wikipedia y, por supuesto, en Snopes, la página dedicada a recoger (y refutar) leyendas urbanas. Según Snopes, esta lista de coincidencias ya comenzó a difundirse desde el asesinato de Kennedy en 1963 y circula por correo electrónico al menos desde 2003. Esta lista y sus variantes recogen coincidencias como las siguientes:

– Abraham Lincoln fue elegido congresista en 1846. John F. Kennedy fue elegido congresista en 1946. El dato es cierto, pero como recogen en Snopes, deja de lado las diferencias, que son mayores: Lincoln sólo fue congresista una legislatura y perdió las elecciones para senador de 1854 y 1858, y para vicepresidente en 1856. En cambio, Kennedy fue reelegido en 1948 y 1950 como congresista, y en 1952 y 1958 como senador.

– Lincoln fue elegido presidente en 1860 y Kennedy en 1960. La coincidencia no es tan asombrosa si tenemos en cuenta que sólo hay elecciones cada cuatro años.

– Los apellidos Lincoln y Kennedy contienen siete letras. Según Snopes, la media de letras de los apellidos presidenciales es 6,64 letras.

– Los dos estaban especialmente preocupados por los derechos civiles. Es una afirmación vaga y similar a decir que Woodrow Wilson y Franklin Roosevelt estaban preocupados por la guerra. O incluso, por llevarlo al terreno español, como decir que Felipe González y Mariano Rajoy estaban preocupados por la crisis económica. Como dice Snopes, “son eventos con que se vieron obligados a gestionar debido a acontecimientos que estaban teniendo lugar en Estados Unidos más allá de su control”.

– A los dos les dispararon en la cabeza. Si querían matarles, tenían que apuntar al pecho o a la cabeza. Y se dejan de lado las diferencias: Lincoln fue disparado en un teatro con una pistola pequeña y a quemarropa, mientras que Kennedy fue asesinado al aire libre con un rifle y a distancia.

– La secretaria de Lincoln, apellidada Kennedy, le advirtió de que no fuera al teatro Ford. La secretaria de Kennedy, Lincoln, le advirtió de que no fuera a Dallas. Este dato es falso: Lincoln no tenía ninguna secretaria llamada Kennedy y no hay constancia de que la secretaria de Kennedy, Evelyn Lincoln, le aconsejara no hacer el viaje. Por otro lado, Lincoln ya había recibido amenazas e intentos de asesinato: pocas semanas antes le habían agujereado el sombrero de un disparo, por lo que es habitual que se le advirtiera del riesgo de acudir a un acto público. De hecho, ambos habían recibido advertencias previas acerca de otros actos públicos a los que sí fueron (y donde no les dispararon).

Hay más: se puede leer la lista completa en Snopes, incluyendo que ambos asesinos nacieron con cien años de diferencia, dato erróneo, ya que Lee Harvey Oswald nación en 1939 pero John Wilkes Booth nació en 1838 y no en 1839. El caso es que identificamos estas casualidades, obviando el resto de información, porque tenemos tendencia a ver patrones donde nos los hay. Como escribe Daniel Kahneman en Pensar rápido, pensar despacio: “No esperamos ver regularidad producida por un proceso aleatorio, y cuando detectamos lo que parece una norma, rápidamente rechazamos que el proceso sea realmente aleatorio”. Este es el motivo por el que Spotify tuvo que modificar su algoritmo de selección aleatoria de canciones: así se aseguró de que se separaban estilos y autores, y se evitó que identificáramos patrones que nos hicieran pensar que siempre nos salen los mismos temas.

Además y en el caso de las coincidencias entre Kennedy y Lincoln, la lista se deja llevar por el sesgo de confirmación y sólo recoge los datos que favorecen la teoría, no las que muestran que son meras casualidades: Lincoln nació en 1809, Kennedy en 1917; Lincoln murió en 1865 con 56 años, Kennedy en 1963 con 46 años. Ni siquiera murieron el mismo mes, a pesar de que las probabilidades son de una entre doce, que tampoco es tanto. Michael Shermer escribe en The Believing Brain sobre este sesgo y añade: “Una vez alguien ha establecido lo que piensa que es la causa de un evento que acaba de observar (…), continuará recogiendo información que apoye ese vínculo causal por encima de otras posibilidades”.

Es decir, sólo se recogen los datos que interesan, como escribía Bruce Martin en el Washington Post: “Sus edades al morir eran diferentes, igual que los nombres de sus esposas. Por supuesto, si cualquiera de estas características hubiera coincidido para los dos presidentes, se hubiera incluido en la lista de coincidencias ‘misteriosas’”. Esto ha permitido a muchos satirizar sobre las coincidencias, como la web humorística Clickhole, que a la lista añadía datos como “Lincoln nació en domingo y Kennedy en martes, que es sólo dos días después del domingo”.

También se olvida que todo esto se dijo después, siguiendo el sesgo de retrospectiva. Nadie le dijo a Kennedy un año antes de morir: “Oye, fíjate en estos datos de Lincoln. ¡Las coincidencias con las fechas y con el número de letras de tu apellido son asombrosas! Creo que te van a asesinar como a él, ten cuidado”.

En definitiva, se trata de la falacia del francotirador (dicho sea sin doble sentido), que consiste en disparar sin apuntar y después dibujar una diana alrededor del balazo. Así cualquiera.

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