Las madres adolescentes entienden que “no era el momento” para cambiar pañales | 800Noticias
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Especial de Hercilia Garnica.- Deila (16 años) y Maholy (20) tienen algunas cosas en común: ambas son hijas únicas, es decir que de alguna manera son el centro de atención de sus padres,  y ambas se convirtieron en madres  antes de los 15 años.  Ahora se reconocen como pares en la Asociación Civil Niña Madre que ambas también asumen como un segundo hogar.

A los 13 años, cuando estudiaba segundo año de bachillerato, Deila salió embarazada. “Fue muy fuerte. Ahora comprendo por qué los adultos dicen que no era el momento. Efectivamente, no era el momento”. Sin embargo, Deila encontró una fortaleza que no sabía que tenía. “Pensé, puedo quedarme con mis pensamientos negativos y no hacer nada o seguir adelante”. Decidió que nada debía derrotarla, ni siquiera el disgusto que le ocasionó a su papá.

Latinoamérica y el Caribe van en retroceso en la lucha contra el embarazo adolescente: es la única región del mundo donde el parto de jóvenes menores de 15 años aumentó, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

La situación no es mejor en Venezuela. De cada 100 mujeres que quedan embarazadas anualmente, 25 son adolescentes, de acuerdo con datos aportados por el programa de Telemedicina de la Universidad Central de Venezuela. Desde hace más de una década, Venezuela encabeza el ranking suramericano. El país ocupa el primer lugar  en embarazos de adolescentes.  Es la nación del sur del continente con mayor cantidad de niñas madres.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas reveló en su informe Estado de la Población Mundial 2011 que Venezuela tenía una tasa de 101 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años de edad. El país está por encima de Ecuador (100), Colombia (96), Perú (59), Brasil (56) y Chile (51). Supera con creces el promedio de embarazos adolescentes de Latinoamérica, que es de 74 por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años de edad, y el mundial, que es de 49 por cada 1.000. En el continente, sólo 2 países centroamericanos le ganan: Honduras con 108 embarazos por cada 1.000 adolescentes y Nicaragua  con 109.

Jorge González, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Venezuela para el momento del estudio, refirió que en el país  nacen anualmente 8 mil bebés de madres menores de 15 años de edad, es decir, un promedio de un niño por hora. Los padres de esos bebés son adultos y algunos duplican o triplican la edad de la adolescente.

Además, identificaron que pocas adolescentes usan métodos anticonceptivos en las primeras relaciones sexuales, y en caso de utilizarlos, prefieren los que son vía oral, por lo que están más expuestas a contraer enfermedades.

Deila señala que no tenía información detallada acerca de los métodos anticonceptivos y pensó que no sería ella receptora de tan mala suerte como para salir embarazada. “Nunca pensé que me pasaría”. Tenía relaciones sexuales frecuentes con su novio, también adolescente, pero se sorprendió cuando se le interrumpió la menstruación y se hizo el primer examen casero de embarazo y el resultado  fue positivo.

Maholy asegura que sí manejaba información y tenía acceso a los preservativos y las pastillas, pero tuvo miedo de tomar la píldora.  “Salí embarazada y fue devastador. Me bajó completamente la autoestima”.

Manuel Cabrera, gineco-obstetra y director médico de Bayer Venezuela, reflexiona  y aporta datos que pueden explicar las causas: nueve de cada diez jóvenes conocen los métodos anticonceptivos, pero solo uno de cada diez lo utiliza; 75% de los embarazos adolescentes ocurre por no usar ningún tipo de protección y cinco de cada diez menores recibe información no adecuada de amigos y medios como la televisión e internet.

El último informe de las Naciones Unidas sobre el tema resalta que “el embarazo adolescente es, por lo general, producto de la ausencia de oportunidades y consecuencia de las presiones sociales, culturales y económicas propias de los contextos en que viven las adolescentes”.

El embarazo adolescente es cuatro veces más frecuente en jóvenes que viven en ambientes de bajos recursos, de acuerdo con un estudio de Bayer HealthCare realizado en 2011.

Golpe a la autoestima

A Maholy le dijeron, en el liceo privado donde cursaba segundo año de bachillerato,  que iba a “rayar” la institución y le pidieron que se retirara. Aunque esa medida es ilegal tuvo que suspender sus estudios y apenas ahora los retomó en Fe y Alegría.

La deserción escolar es una de las consecuencias inmediatas del embarazo en adolescentes, así como las dificultades laborales, lo que impacta en la economía de los hogares.  También hay otras, relacionadas con salud. Es más probable que un recién nacido, hijo de una adolescente,  tenga menor talla y peso al momento de nacer, pero la madre tiene además mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y problemas respiratorios en el futuro. Las jóvenes y el bebé pueden fallecer por complicaciones atribuibles a infecciones y hemorragias.

A Deila le dijeron, en el Materno Infantil de El Valle, que su embarazo era de alto riesgo. Solo tenía 13 años cuando confirmó que esperaba un bebé. Aunque la directiva del Colegio Fe y Alegría, donde cursaba segundo año, quedó sorprendida con la noticia le permitieron seguir estudiando, pero igual no pudo culminar el año porque no estaba en condiciones de subir y bajar todas las escaleras que hay en el centro educativo.

Pese  a las limitaciones Deila parió a su hijo en 4 horas. En el materno ya le habían advertido que debían remitirla al Hospital Universitario de Caracas. El día que fue a pedir la cita la rebotaron y cuando salía del hospital le comenzaron los dolores. Una ambulancia de los bomberos de la UCV la auxilió y la llevó a la Maternidad Santa Ana donde tuvo, finalmente, a su hijo.

Examen a reparación

Venezuela compareció ante el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de las Naciones Unidas, en Ginebra, en junio de este año y de acuerdo con la cobertura de medios oficiales el examen no solo fue aprobado sino que el país obtuvo una excelente calificación.

Con respecto al tema del embarazo, los delegados reconocieron el problema y señalaron como una de las causas el hecho de que las jóvenes que se convierten en madres son reconocidas y significativamente valoradas en sus familias, y en muchos casos suponen que ese es el único y gran paso para su realización personal.

En 2012 el Servicio Comunitario del Centro de Estudios de la Mujer (CEM), de la Universidad Central de Venezuela publicó un informe en el que se dejó constancia de esta realidad. En efecto, las jóvenes admiran a los delincuentes porque “son aguerridos, poderosos y bañados en virilidad”.

Jorge Díaz Polanco, coordinador del Observatorio Venezolano de la Salud del Cendes-UCV, comparte esa misma apreciación. El investigador sostiene que las muchachas a veces ven el embarazo como una posibilidad de salir de su entorno social. Las menores de 14 años son las más vulnerables y las que tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones o morir por la preñez y el parto.

Deila y Maholy no cambiaron de estatus. Deila intenta tener su propio negocio de dulces y quiere estudiar Trabajo Social, mientras que Maholy desea advertir a otras jóvenes sobre lo que ella vivió a través de una fundación. Espera casarse pronto. Ambas usan métodos anticonceptivos de manera permanente porque no quieren tener hijos al corto plazo y hubieran querido manejar más información cuando tenían 12 años.

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