INSÓLITO | Pescador podría ganar millones de dólares con asqueroso tesoro | 800Noticias
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Fuente: Yahoo

La primera reacción es de asco, pero luego, cuando se es consciente de lo que tenemos entre las manos, pues las cosas empiezan a cambiar.

Esto es lo que le ocurrió a Jalid al Sinani, un simple pescador que desde hace algunos años faena en las aguas de Qurayat, un pueblo de hombres de mar anclado cerca de Mascate, la capital del sultanato de Omán. Este padre de cuatro hijos se encontraba sumergido en su trabajo cuando la vida empezó a girar a su favor.

“Estaba terminando de pescar cuando percibí un olor muy desagradable a lo lejos”, relata al Sinani para el diario español El Mundo. “Me acerqué y ahí estaba, desparramado en el agua”.

Se trata nada más y nada menos que de una buena cantidad de ámbar gris, una sustancia que en muy escasas situaciones expulsan los cachalotes a manera de vómito. En dos palabras: el resultado de sus digestiones, eso que de imaginarlo nos provoca una fuerte nausea. Pero resulta que aquí lo asqueroso se convierte en tesoro.

De acuerdo con el relato de este marinero omaní de 38 años, la secreción biliar se encontraba aún fresca, al parecer acababa de ser expulsada por uno de los especímenes de ballena que frecuentan las aguas del océano Índico.

Aquello que flotaba en alta mar resultaba desagradable, pero no por gusto este hombre lleva más de 20 años en sus faenas de pescador. De manera que, a pesar del fuerte hedor que desprendía, el hombre acercó su bote y tomó una determinación.

“Al verlo y percatarme de lo que era –prosigue-, busqué unas cuerdas y lo recogí. Lo cierto es que no me costó demasiado trabajo. Era bastante sólido y pesaba cerca de 75 kilos. Una vez en el barco, emprendí el regreso a casa”.

Con su apestoso tesoro dentro de su embarcación Jalid al Sinani regresó inmediatamente a puerto y confirmó con algunos viejos más experimentados.

“Con el paso de los días el ámbar cambió de olor y se volvió agradable”, informa.

“Los estoy dejando secar. Los he cortado en pequeñas piezas. Hay algunos fragmentos que ya están secos pero la mayoría necesita todavía tiempo –prosigue-. Realmente no sé para qué se utiliza. Dicen que se usa para elaborar perfumes e instrumental de las operaciones médicas. Mi objetivo es venderlo al mejor precio posible”.

Y claro que las previsiones aquí van en aumento. La sustancia que este pescador tiene esparcida sobre el suelo de su casa y que intenta secar a golpe de ventiladores, ha terminado volviéndose más grisácea y cerosa, mientras despide una fragancia dulce, terrosa y marina.

“Si es de buena calidad, el kilo se compra a 15.000 riales omaníes (unos 40,000 dólares)”, asegura.

Lo demás es pura matemática: de lograr vender toda la cantidad a ese precio, este modesto pescador estaría embolsándose nada menos que tres millones de dólares.

Al decir del biólogo estadounidense Christopher Kemp, autor del libro “Oro flotante, una historia natural (y antinatural) del ámbar gris”, encontrar apenas un poco de esta sustancia flotando en medio del mar es tan remota como ganar la lotería. Hay que tener en cuenta que lo que solo algunos cachalotes expulsan es el resultado de varios años de digestión, que un buen día sale a la superficie.

Además, tan solo el 1% de estos animales llegan a padecer este trastorno digestivo a partir de la ingesta de los negros picos del calamar. Y cuando esto se produce, debido a la inmensidad de los océanos, no siempre sus restos terminan llegando a las costas.

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