Fundador de Netflix augura el fin de la televisión | 800Noticias
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El gigante del servicio de streaming Netflix dio un gran paso para ampliar su presencia global.

En el contexto de la Feria de Electrónica de Consumo realizada en Las Vegas, el presidente ejecutivo Reed Hastings anunció que la compañía había añadido 130 países más a su servicio y tres idiomas adicionales (árabe, coreano y chino).

Eso marca un aumento sustancial en el tamaño de la red global de Netflix, que anteriormente se extendió por más de 60 países en América del Norte, América Latina, Europa y en el Pacífico. Ahora, Netflix cuenta con servicios en más de 190 países, entre ellos Rusia, India, Corea del Sur y Arabia Saudita.

“Cuando empezamos a Netflix hace casi 20 años, soñmos que algún día el Internet nos permitiera ofrecer programas de televisión y películas para los miles de millones de personas con las que compartimos el planeta”, dijo Hastings.

“Hoy en día, en este momento están siendo testigos del nacimiento de una red de televisión global”.

Suscriptores de Netflix vieron 12 millones de horas de contenido a nivel mundial en los últimos tres meses de 2015, un incremento del 45% respecto al mismo período en 2014, dijo Hastings.

Netflix cerró su tercer trimestre del año pasado con 69.2 millones de suscriptores de streaming en más de 40 países, incluyendo 26 millones fuera de los EE UU.

Visionario

Muy poco se sabe de su vida personal. Matemático de una pequeña universidad norteamericana, pasó una temporada en Suazilandia con el Cuerpo de Paz.

Al regresar a Estados Unidos empezó una carrera en Silicon Valley que hasta hoy no se detiene y que lo ha puesto entre una corta lista de visionarios de la era de Internet.

Su empresa, Netflix, de la que es fundador y CEO, ha revolucionado el entretenimiento: usó un método de películas a domicilio que acabó con grandes como Blockbuster y luego se convirtió en la compañía líder de video por demanda, incluso antes de que hubiera la suficiente velocidad en línea para que fuese una realidad.

Asegura que antes de 2030 la televisión, como la conocemos, dejará de existir. Es Reed Hastings y el futuro del entretenimiento está en sus manos.

“La televisión gratuita era una buena idea. Algo así como el caballo. El caballo era bueno hasta que tuvimos el carro, que es mucho más útil. La Era de Internet, en cuanto a televisión, comenzó con YouTube, alrededor de 1995, y ahora se sigue ampliando.

La era de la Televisión, como la conocíamos, llegará hasta, digamos, el año 2030, porque otra cosa a favor de Internet es que todo el mundo puede estar en Internet”, señala.

Para tener un canal, agrega, para transmitir por televisión, hay que tener licencias y las licencias son un problema, son difíciles de obtener por un montón de regulaciones que hasta resultan imposibles de explicar. En el caso de Internet lo único que uno necesita es un buen modelo y buen contenido.

Los canales que invierten sumas incalculables de dinero por tener un espacio y frecuencia en el aire y que giran en torno a una programación rígida, a horas determinadas, serán cosa del pasado. Según Hastings, cofundador y CEO de Netflix, el futuro es completamente digital.

Luego de ser concebida en 1997, Netflix se convirtió en la empresa líder en su negocio. ¿El modelo? Alquiler de películas en DVD en línea y a domicilio.

La empresa, que empezó con 30 empleados, contaba para 2006 con 5 millones de suscriptores, 40 bodegas en Estados Unidos y más de 26 millones de DVD; unos 65,000 títulos, que estrictamente no incluyen pornografía.

Para ese entonces, Netflix movía 1.5 millones de discos al día por todo el país: cada mañana las bodegas recibían unos 100,000 discos que se chequeaban manualmente, para asegurarse de que estuvieran en perfectas condiciones.

“Pasamos mucho tiempo lamiendo sobres”, dice Hastings en broma.

Diecisiete años después, cuando los reproductores de DVD ingresan a la lista de especies en vías de extinción y el consumo de entretenimiento gira en torno a lo que está disponible en Internet, Netflix sigue siendo líder gracias a que supo interpretar los signos de los tiempos.

En 2011, dos años después de que la revista Fortune nombrara a Hastings como el empresario del año, Netflix se metió de cabeza en el desarrollo de series originales –algo como lo que ha hecho desde siempre HBO– e invirtió 100 millones de dólares en la producción de House of Cards, dirigida por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey.

También se metió de cabeza en el peor error de su historia. En septiembre de ese año, Hastings anunció que la compañía se dividiría en dos: un servicio de streaming con un precio más alto, Netflix, y el tradicional de DVD, que pasaría a llamarse Quikswter.

La noticia resultó en la pérdida de 800,000 suscriptores, una baja sin precedentes en la historia de la compañía, un sinnúmero de comentarios sobre la falta de empatía de Hastings para con sus usuarios y una cadena de disculpas de la compañía y del mismo CEO, que jamás puso en marcha el plan.

En 2012, cuando se estrenó la nueva temporada de la serie de culto Arrested Development, que Netflix rescató del olvido luego de ser cancelada por la cadena Fox, el incidente ya había pasado a la historia.

Hoy, Netflix cuenta con más de cinco millones de usuarios en América Latina luego de solo cuatro años de presencia. Sus series originales, como Orange is the New Black, además de House of Cards, son un éxito entre el público y la crítica y han recibido varias nominaciones al Emmy.

El 2015 estrenaron su primera producción en Sudamérica, “Narcos”, y entraron en la producción de películas con la idea de estrenarlas simultáneamente por streaming y en cine, propuesta llamada a dar un cambio de 180 grados a este negocio.

Fuente: cnet.com

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