+FOTOS | La belleza en Venezuela, obsesión… y también oficio | 800Noticias
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EFE

En Venezuela existe una inmensa cantidad de peluquerías, un centro comercial promedio puede tener unos diez locales dedicados al área, mientras que en las calles de zonas comerciales estos negocios de la belleza son los que más abundan, sin embargo, según la estilista Dinorah Llovera y la entrenadora personal Isabel Briceño, dirigentes  de la compañía Dinas Espacios Llovera, certificada por la Pivot Point, “son muchos los errores irreversibles que se cometen”.

Dinas Espacios fue creada en 2007 con la idea de dar cursos a potenciales peluqueros para corregir esos errores que, usualmente, se cometen en esa área con un completo programa de estudios.

Esta empresa fue contactada por la ONG Trabajo y Persona para que impartieran  talleres gratuitos de peluquería enmarcados en su proyecto social.

Trabajo y Persona, por su parte, es una organización que tiene como misión “recuperar el valor del trabajo en la sociedad venezolana y así la dignidad de la persona, a través de la educación”, para conseguir hacer esa labor productiva.

Fotografía donde se observa a la estilista Dinorah Llovera (2-i) y la entrenadora personal Isabel Briceño (d), acompañadas de las alumnas María Campero (i) Jessica Márquez (2-d) en el estudio Dinas Espacios ubicado en el este de Caracas (Venezuela). EFE

Fotografía donde se observa a la estilista Dinorah Llovera (2-i) y la entrenadora personal Isabel Briceño (d), acompañadas de las alumnas María Campero (i) Jessica Márquez (2-d) en el estudio Dinas Espacios ubicado en el este de Caracas (Venezuela). EFE

Para ello, convocó a diferentes centros de formación como universidades y empresas que pudieran impartir cursos a los potenciales alumnos y, Dinas Espacios, se ocupa desde entonces del área de “belleza” con unos talleres que, en su mayoría, han sido patrocinados por la Fundación L’Oréal París.

Esta iniciativa surge, además, en un país que pasa por una profunda crisis económica, de desempleo, con una severa inflación y escasez de productos básicos, entre los que se cuentan los artículos de higiene personal, y otros no tan básicos que tienen que ver con la belleza.

Llovera explica que su compañía surge de las carencias que se observan en el servicio de peluquería y de la necesidad de que el estilismo se fundamente en la búsqueda de una imagen basada en la identidad de la persona y su relación con el entorno, y esta preocupación las llevó a analizar a las profesionales de este gremio del país.

Jessica Márquez, alumna del estudio Dinas Espacios ubicado en el este de Caracas (Venezuela). EFE

Jessica Márquez, alumna del estudio Dinas Espacios ubicado en el este de Caracas (Venezuela). EFE

“Vimos que la mayoría de las mujeres que cumplen este oficio vienen de un medio, diríamos delicado, vulnerable, donde no hay el chance (oportunidad) del estudio”, dijo Llovera a Efe quien, además de directora de Dinas Espacios, es la maestra de estos cursos de peluquería.

Briceño, por su parte, informa que en cinco años han completado los cursos unas cien mujeres, de las cuales al menos la mitad se ha dedicado a trabajar en el área.

“No hay restricción de edad para nada, lo que sí tratamos es que sean mujeres con la necesidad de aprender, que vean que ese es verdaderamente su camino”, dice, señalando que esto explica la baja deserción: “De 23 chicas que ingresan a los cursos, entre 18 y 20 los culminan”.

Fernanda Godoy, modelo del estudio Dinas Espacios ubicado en el este de Caracas (Venezuela). EFE

Fernanda Godoy, modelo del estudio Dinas Espacios ubicado en el este de Caracas (Venezuela). EFE

Desarrollo personal y algunos ejemplos

El programa de estudios de esta compañía incluye cinco materias entre las que se cuenta “Desarrollo personal”, la primera asignatura en la que aprenden a atender al público, a llevar la gerencia de una peluquería y a subir su autoestima.

“Me han dicho, ya graduadas, ‘profe yo no serví para cortar, no serví para colorear, pero llevo el control de esta tienda’”, comenta Llovera, quien indica que las alumnas también aprenden a ser maestras del color, o del corte.

“Hay quienes creen que a la belleza solo tienen acceso las personas exclusivas y les enseñamos que aquí se abre la puerta a las personas que verdaderamente quieran trabajar la belleza y, sobre todo, que reconozcan la belleza como fuente de trabajo y reconocimiento, por eso hablamos de identidad”, dice la estilista.

Jessica Márquez, de 36 años, es de una zona popular de Caracas conocida como El Cementerio; participó en el programa de Dinas Espacios y lo culminó en diciembre pasado.

María Campero, alumna del estudio Dinas Espacios. EFE

María Campero, alumna del estudio Dinas Espacios. EFE

Dice que eligió especializarse en “colorimetría” porque le gusta “inventar colores, cambiar la personalidad y subir la autoestima” de las mujeres que se ponen en sus manos.

“Me veo como una gran estilista, cambiando personalidades y subiendo muchas autoestimas. Una vez que lo consigues  y le encante todo lo que le haga, las clientas siempre van a venir”, dijo Márquez a Efe.

María Campero, de la zona popular caraqueña 23 de Enero y madre de tres niños, también culminó el programa de formación en esta especialidad en diciembre de 2014 y, aunque se siente encantada con el área de colorimetría, descubrió que le gustaría dirigir una peluquería, manejar al personal, los materiales y la clientela.

“Creo que para poder llevar el cambio que se debe hacer en las peluquerías tienes que comenzar por educar a los propietarios ¿por qué educarlos a ellos?, porque muchas de las personas que trabajan en las distintas peluquerías son maltratadas”, dice Campero que señala que el personal que no se siente bien tratado no puede hacer un trabajo óptimo.

“El jefe maltrata a la peluquera, la peluquera, impotente, maltrata a las personas que llegan al negocio, y esa es una de las razones por las cuales se va perdiendo la clientela”, dice.

Foto: EFE

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Encontrar la identidad

Además de procurar la enseñanza de una buena peluquería, el programa tiene como objetivo que las potenciales estilistas descubran en sus clientes su verdadero estilo basado en su personalidad, en el ambiente en el que se desenvuelve, en lo que lo identifica.

“No todas las mujeres son iguales, no todas pueden parecerse, no pueden ser como tal actriz, o como tal miss”, explica Llovera, quien recuerda que en Venezuela existen climas diferentes según las zonas y no todos los estilos o productos funcionan para todas.

Destaca, además, que las venezolanas tienen un ADN que mezcla algo de indígena, algo de africano y algo de europeo, lo que las hace tener una belleza particular que debe inspirar una identidad propia.

Fernanda Godoy tiene 24 años y, aunque se presenta como actriz de teatro y escritora, también ha servido de modelo para las potenciales peluqueras que hacen el curso con Dinas Espacios, pues ha asistido a los talleres para inspirar la creación de estilos.

Godoy, gracias a la guía de la estilista Dinorah Llovera, descubrió que puede sentirse bien con su imagen, asumiendo que su cabello es crespo y que, además, lo quiere mantener teñido de un rojo encendido, un estilo poco común en un país en el que sus mujeres solo se consideran peinadas si mantienen una melena domada, muy lisa y de color convencional.

La estilista Dinorah Llovera (d) y la entrenadora personal Isabel Briceño (i), en su estudio Dinas Espacios. EFE

La estilista Dinorah Llovera (d) y la entrenadora personal Isabel Briceño (i), en su estudio Dinas Espacios. EFE

“¿Qué es la belleza para mí?, encontrar tu identidad, sentirte cómoda contigo misma”, dijo Godoy a Efe al señalar que Llovera “le sacó” la imagen que le hizo sentirse a gusto, tras advertirle que su aspecto no tenía nada que ver con su personalidad.

“Me di cuenta que un verdadero estilista es el que sabe cincelar a la persona, que tiene la capacidad de ver quién es esa persona y con esa base crear su imagen”, dijo la actriz, que asegura que el trabajo de peluquería en Venezuela ha sido “muy subestimado” y lo han asumido individuos sin preparación.

“Las venezolanas tienen que aprender que no tienes que ser bella siguiendo un decálogo”, comentó esta chica a la que han sugerido en reiteradas oportunidades que tiene potencial para ser candidata al concurso Miss Venezuela.

“Considero que el Miss Venezuela es un maltrato”, dice y, tras apuntar que nadie puede decirle a otra persona si es bella o no, critica que muchas de estas chicas usen el concurso como trampolín para convertirse en actrices, sin tener ningún tipo de preparación.

Por Nélida Fernández.

EFE/REPORTAJES

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