+FOTO| Un joven orangután muere en Indonesia tras recibir 130 balas y varios machetazos | 800Noticias
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Agarrado a un árbol y moribundo. Así han encontrado los vecinos de la aldea de Teluk Pandan, en Borneo (Indonesia) a un pequeño orangután que presentaba múltiples heridas. Los agentes del Parque Nacional de Kutai, aunque muy grave, han conseguido llevarle con vida hasta el hospital Pupuk Kaltim de la ciudad de Bontang, donde ha muerto, tras horas de agonía, la madrugada del martes 6 de febrero. De nada ha servido el esfuerzo y una larga intervención en la que han logrado extraerle 45 perdigones de su cuerpo, los 85 restantes han acabado con su vida.

La autopsia, llevada a cabo por personal del Centro para la Protección de los Orangutanes y expertos de la policía local, da fe de una brutal agresión en la que se cuentan un total de 130 perdigones disparados con un rifle de aire comprimido. 74 perdigones en la cabeza, 17 en el tórax y 39 en brazos y piernas conforman el recuento del atroz ataque. Las balas lo habían dejado ciego pero, además, el animal ha tenido que soportar 19 machetazos, incluyendo la cara y los genitales, así como numerosos golpes que han dejado varios hematomas y partido los dientes caninos. Tan sólo el número de perdigones encontrados en su cuerpo ya suponen la mayor agresión que hasta ahora ha sufrido un orangután en Indonesia.

El orangután asesinado era un macho juvenil de entre 5 y 7 años, edad a la que esta especie alcanza la adolescencia y comienza a separarse de su madre, por lo que apenas comenzaba su vida en solitario. Aunque aún conservan algún contacto, es también el tiempo en que la madre se prepara para tener una segunda cría, ya que aguardan entre 5 y 8 años después de cada parto.

Se alimentaba en plantaciones de palma

El examen post mórtem revela que el joven orangután había ingerido piña y frutos de palma aceitera, razón que lleva a pensar que se alimentaba en alguna de estas plantaciones. “Posiblemente se trate de un juvenil que se ha desplazado un poco de su zona de su dispersión. Ha salido a comer piña y palma y lo han matado a tiros” afirma a EL MUNDO Miguel Ángel Valladares, director de Comunicación de WWF España.

Para los operarios de estos cultivos en Borneo y Sumatra, los orangutanes son considerados como una plaga, lo que lleva a muchos de ellos a deshacerse violentamente de estos animales. Según la organización ecologista Amigos de la Tierra, las compañías que las explotan ofrecen recompensas del 20% del salario de un trabajador por cada orangután asesinado.

“En esta zona es bastante frecuente que se cometan asesinatos de ejemplares por pura venganza, porque son animales que se meten en los cultivos”, ha recalcado Valladares. “Muchas veces matan a las hembras, se quedan con las crías y trafican con ellas como mascotas en el mercado negro. Las crías quedan desamparadas. Hemos visto fotos de personas rescatándolas por decenas en carretillas”, ha aseverado.

Aunque los orangutanes son una especie protegida en Indonesia, “en peligro crítico” como recoge la lista de la UICN, la deforestación ha reducido drásticamente su hábitat y ha hecho descender su población a 29.000 individuos en Borneo, según datos del Ministerio de Medio Ambiente del país. Estos animales también están amenazados por la expansión de las minas y la caza furtiva para el comercio ilegal de mascotas, a pesar de que la ley de conservación de la vida silvestre de Indonesia conlleva penas de prisión de cinco años y fuertes multas por matar o comercializar con al especie.

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