EXCLUSIVA +VIDEO| Así “torturan” a Vasco Da Costa en Tocuyito: “El diablo quiere tu alma” | 800Noticias
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Mildred Manrique / @milmanrique

Ana María Da Costa lleva 2 años y 7 meses (967 días) sufriendo también “las torturas físicas y psicológicas” que vive día a día su hermano, el denominado “preso político”, Vasco Da Costa de 57 años, recluido actualmente en la cárcel de Tocuyito en el estado Carabobo. Desde su detención, el 24 de julio de 2014 a raíz de las protestas antigubernamentales, ella no ha tenido descanso exigiendo la libertad de su familiar, denunciando cada maltrato y sobre todo reclamando las pésimas condiciones del encierro y la falta de asistencia médica, pero ninguna autoridad atiende su llamado desesperante.

C3n_F0IWAAEe-UV“Mi hermano es un hombre integro, decente y todo esto que le hacen es injusto, su encarcelamiento es injusto. Las condiciones de reclusión han sido las peores. Lo tratan como un animal, no le suministran las medicinas que necesita para atender su diabetes y la tensión. Lo aíslan, lo torturan con ataques psicológicos constantes por parte de los funcionarios encargados de los penales. Yo lo que pido es que atiendan a mi hermano y que no lo sigan torturando”, comentó.

En Venezuela cada es vez es son más frecuentes las denuncias por tratos crueles e inhumanos hacía los “presos políticos”. Una pesadilla del que todos, con suerte, quisieran despertar algún día. Actualmente, según cifras oficiales de la ONG, Foro Penal Venezolano (FPV), el gobierno de Nicolás Maduro mantiene a 115 personas privadas de su libertad por razones políticas. También se observa el “efecto puerta giratoria”, unos entran y otros salen, pero se mantiene a más cien encarcelados. Un 90 por ciento de los casos presentan retardo procesal y denuncias por violación de Derechos Humanos, delitos que no prescriben.

vascodacosta Vasco Da Costa es uno de ellos. Ha pasado por un sinfín de barbaries en su paso por cada centro reclusión. Primero estuvo en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), en la División de Capturas, en El Rosal, en Caracas, donde permaneció 50 días detenido y luego fue trasladado al Rodeo II, en el estado Miranda. Aquí comenzó el psicoterror. Da Costa se negaba a realizar orden cerrado frente a los familiares y gritar “Chávez vive” y otras consignas pro gubernamentales.  “Esa cárcel es un campo de concentración comunista. Es una zona de adoctrinamiento”, según el relato de su hermana, a quién le dicen “sifrina chismosa” por denunciar en las redes sociales “todo” lo que le ocurre a su hermano.

Ana casi nunca lo puede ver. Piensa que la requisa es una humillación, y ser obligada a quitarse la ropa, que la toquen y vejen, es algo que no está dispuesta a hacer. Sin embargo, a veces habla con él vía telefónica, “cuando los funcionarios se lo permiten” y allí es cuando en corto tiempo le cuenta todo lo que hacen y en las condiciones en las que se encuentra.

En el mes de mayo de 2015 fue trasladado sin orden judicial a la Penitenciaria “26 de Julio” en San Juan de los Morros, estado Guárico. Allí permaneció aislado en una zona conocida como “resguardo”. Su hermana describió ese lugar como una “jaula”. ” Es un lugar de reclusión muy duro. Las celdas no tienen ventanas ni puertas, pero el techo era una reja. Solo tenía una letrina y un chorrito. Mi hermano allí se enfermó y comenzó a bajar mucho de peso, sin contar con el secuestro que vivió por parte de reos del penal, eso fue aterrador y mas cuando resultó herido por impacto de perdigones en brazo derecho y glúteo el 28 de diciembre de 2015, durante el motín propiciado por los reos del recinto”, comentó Ana María Da Costa en exclusiva para 800Noticias. 

Después de esto, a Vasco Da Costa le fue sobreseída la causa por el delito de terrorismo, pero seguidamente le fueron imputados los delitos de Asociación para Delinquir y Fabricación Ilícita de Explosivos. Su audiencia preliminar fue diferida más de 20 veces para finalmente decidir su pase a juicio privado de libertad.

Es la segunda vez que está detenido, ya que el 10 de mayo del 2004 fue detenido por efectivos de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), actualmente SEBIN, y fue para aquel entonces asociado con las autodefensas colombianas.

ENCIERRO INFERNAL

tocuyitoActualmente, Vasco está en la Mínima de Tocuyito, lugar que, según narra su hermana, ciertamente mejoró un poco las condiciones de reclusión, pero de igual forma lo mantienen encerrado desde hace 57 días en una celda muy pequeña junto a otros 3 reclusos donde solo dos pueden estar de pie al mismo tiempo en el diminuto cuartico y los otros dos acostados en los “buggies” (término utilizado en el lenguaje carcelario para los espacios donde duermen).

“Aquí hace un calor infernal, no hay ventanas y el cuarto es muy pequeño. A él junto a Francisco Gudiño, Antonio Garbi y un ciudadano chino, sus otros compañeros de celda, los mantienen en la constante oscuridad, no tienen luz, pero lo más grave es que Jean Carlos Suárez, director del penal de Tocuyito  mantuvo a mi hermano 17 días sin tomar su medicamento (Meformina). No están cumpliendo las medidas cautelares, no lo han evaluado por médicos”, denunció Ana.

tortura1Pero todo no acaba aquí. La hermana de Vasco afirma que el director de la Mínima de Tocuyito vive “atormentando con amenazas de muerte” pues a su juicio, Vasco, de profesión politólogo, “es un hombre peligroso y una bruja (chismoso)”. “Mi hermano me dice que el director es un hombre desquiciado que siempre le dice que ‘el diablo quiere su alma’ y que su poder en el penal es grande y que un grupo de chismosos no podrán con él”.

Asimismo, el director habría sacado una noche a Vasco de su celda para ver como torturaban a seis individuos con choques eléctricos. “Ellos gritaban pidiendo auxilio, según me contó Vasco, y mientras eso ocurría el director lo empujaba y le decía que él hace allí hace lo que le da la gana, pero mi hermano siente que ya no puede más con tanta torutura”, advirtió Ana Da Costa.

Los familiares de Vasco Da Costa, así como de otros “presos políticos”, claman justicia ante un Estado que según denuncias de sus abogados, “mantiene una violación sistemática de los Derechos Humanos”.

 

 

 

 

 

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