Estados Unidos acusa a venezolanos de financiar a Hezbolá | 800Noticias
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Con Información del nuevo Herald

 Dos  venezolanos, uno de ellos un diplomático activo– acusados de patrocinar y financiar al grupo radical islámico Hezbolá con la protección del gobierno venezolano, le fue congeladas las cuentas bancarias  por  el Departamento del Tesoro  Estados Unidos.

“Es extremadamente perturbador ver al gobierno de Venezuela emplear y dar seguridad y protección a facilitadores y recaudadores de fondos de Hezbolá”, dijo el miércoles Adam J. Szubin, el director de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), al anunciar la decisión.

Washington identificó a los venezolanos de origen árabe Ghazi Atef Nassereddine, actualmente consejero político de la embajada venezolana en Líbano, y a Faouzi Mustapha Kanaan, propietario de dos agencias de viajes en Caracas, como integrantes de una red de operadores que ofrecían asesoría a donantes sobre cómo transferir fondos a Hezbolá, y facilitaban viajes hacia y desde Venezuela de miembros activos del grupo miliciano.

Aunque no revelaron los montos ni el número de cuentas congeladas, el Departamento del Tesoro aseguró que Nassereddine ofreció “información específica sobre cuentas bancarias” mediante las cuales el dinero donado fue canalizado a cuentas de Hezbolá, mientras que Kanaan utilizaba sus agencias de turismo para organizar viajes de entrenamiento a Irán.

Según el departamento federal, Nassereddine, de 46 años, “ha usado su posición como diplomático venezolano y presidente del Centro Islámico con sede en Caracas para proveer apoyo financiero a Hezbolá”.

Nassereddine trabajó hasta hace poco como diplomático encargado de la embajada venezolana en Damasco, Siria, y luego fue nombrado director de asuntos políticos de la embajada venezolana en Beirut.

Según las investigaciones federales, el diplomático “ha asesorado a donantes de la Hezbolá en sus esfuerzos para recabar fondos”.

Nassereddine sostuvo encuentros con altos oficiales de Hezbolá en el Líbano “para discutir temas operativos, así como también para facilitar el viaje a miembros de Hezbolá hacia y desde Venezuela”, aseguró el informe de la OFAC.

A fines de enero del 2006, el diplomático gestionó que dos representantes del grupo terrorista al Parlamento Libanés viajaran a Caracas con el fin de recaudar fondos para Hezbolá, y coordinar la apertura de un centro comunitario y una oficina patrocinados por la agrupación islámica en Venezuela.

El año anterior, Nassereddine había hecho arreglos de viaje para miembros de la organización que asistieron a un curso de entrenamiento en Irán.

El Nuevo Herald no pudo obtener el miércoles una versión de la Embajada de Venezuela en Washington ni del Centro Islámico Venezolano en Caracas a pesar de varios intentos telefónicos.

Pero de acuerdo con comunicados de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nassereddine jugó un papel activo durante la crisis de mediados de 2006 entre Tel Aviv y Beirut, evacuando cientos de ciudadanos árabe-venezolanos y personal de la embajada venezolana en Líbano para trasladarlos a Siria, y de ahí a Venezuela y otros países latinoamericanos.

Según un comunicado oficial del 9 de noviembre del año pasado, en su calidad de ministro consejero en Damasco, Nassereddine condujo jornadas de conferencias sobre “los beneficios que alcanzarían los venezolanos con la aprobación del Anteproyecto Presidencial de la Reforma Constitucional”.

En el sitio web del Consejo Nacional Electoral (CNE), Nassereddine aparece registrado como votante en la sección consular de la embajada venezolana en Damasco, Siria, aunque en la actualidad es consejero político de la sede diplomática en Líbano.

El Departamento del Tesoro atribuye al diplomático un total de 12 sobrenombres.

Por su parte, Faouzi Mustapha Kanaan, de 65 años, nacido en Líbano pero nacionalizado venezolano en 1977, es señalado como un “significativo proveedor de apoyo financiero a Hezbolá”.

Washington acusa a Kanaan de haber “facilitado viajes de miembros de Hezbolá” y de haber ‘‘enviado dinero recogido en Venezuela a funcionarios de Hezbolá en Líbano”.

Según el reporte federal, “Kanaan se reunió con altos oficiales de Hezbolá en Líbano para discutir aspectos operativos, incluyendo posibles secuestros y ataques terroristas”, e incluso ‘‘viajó también con otros miembros de Hezbolá a Irán para recibir entrenamiento”.

Kanaan aparece en el reporte como propietario de las agencias de viajes Biblos e Hilal, ambas ubicadas en el edificio Santa Isabel, en la esquina Maderero de la avenida Baralt, en el centro de la capital venezolana. Estos negocios fueron usados para organizar viajes desde y hacia Venezuela de miembros del grupo radical islámico.

Las denuncias de Washington se producen en momentos cuando el gobierno venezolano es acusado de apoyar material y financieramente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), calificado por Estados Unidos de grupo terrorista.

El anuncio del Departamento del Tesoro coincide también con el que efectuó el miércoles en Irán el gobierno venezolano, un proyecto de crear un banco con capital venezolano-iraní que podría iniciar operaciones el año entrante.

Según el ministro de Planificación y Desarrollo de Venezuela, Haiman El Troudi, “Irán y Venezuela mantienen una cooperación positiva, y actualmente están revisando el lanzamiento de un banco conjunto” con un capital inicial de $1,200 millones.

La apertura de operaciones del banco venezolano-iraní podría convertirse en un abierto desafío a las sanciones impuestas por Estados Unidos al régimen de Teherán, según han advertido recientemente congresistas norteamericanos.

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