Especial|Linchamientos: ¿acción o reacción? | 800Noticias
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Linchar según la real academia española se define como: “Ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o a un reo”, en Venezuela este es un fenómeno que ha aumentado en los últimos años.

Tiempo atrás no se observaban tumultos de gente  intentando linchar a alguien por un crimen, simplemente llegaba la policía y era quien se encargaba de imponer la justicia. Oficiales corruptos, retardos procesales e impunidad son denuncias que han ido incrementándose en el país con los años, y con ellas la impotencia, el miedo y la desesperación de las personas quienes , en muchos casos, han decidio tomar la justicia por sus propias manos.

En solo 3 meses se han registrado del 2016, según fuentes policiales, se han registrado  alrededor  de 200 intentos de linchamientos, cifra extraoficial ya que Venezuela no cuenta con una estadística de algún organismo del estado. Muchos de los hechos sólo quedan registrados en fotos y videos. En el 44,73% de los casos restante, las víctimas congtaron con la suerte de la llegada “oportuna” de las autoridades, quienes han logrado tomar el control de la situación y realizado el traslado del herido a un centro asistencial.

Los primeros casos de linchamientos que se registraon fueron contra personas desarmadas, lconocidos como carteristas. Hoy en día, linchan personas que porten desde un cuchillo hasta un arma de fuego. La pérdidas de  confianza en la autoridad y la impotencia han causado que la gente pierda el miedo.

Basta colocar en Youtube “linchamientos Venezuela” para ver un largo listado, algunos de los linchamientos documentados en video y compartidos a través de las redes sociales son los siguientes:

 

Expertos en el área de seguridad dan fe de que los linchamientos no son nuevos en el país. En la década del 90 se conoció del primer caso. Lo que alarma a los especialistas no es sólo la ocurrencia de estos sucesos, sino el cambio dado en la victimología del linchado.

“En los años 90 y a comienzos del siglo los linchamientos usualmente se daban en casos de violación, ajustes de cuentas, casos de delitos muy graves. Ahora se ve en los intentos de robos y arrebatones, se ve en el Metro, en urbanizaciones, comunidades, en todos lados. Las personas afectadas eran  los malandritos”, señala el criminólogo y profesor universitario Keymer Ávila, quien se niega a hablar de aumento en los índices de este delito, “ya que no hay, ni ha habido nunca”, cifras oficiales que permitan hacer comparativos, por lo que considera irresponsable hacer mención a supuestos incrementos de estos casos.

Inti Rodríguez, coordinador de investigación de la ONG Provea, afirma que las nuevas víctimas en su mayoría son delincuentes que están cometiendo delitos menores; por ello, la población siente que se puede defender.

“No es el delincuente que forma parte de una banda, no cuenta con las armas más sofisticadas, no es el que integra la industria del delito”, sentencia. El investigador asegura que es común que en épocas de crisis económicas aumente la ocurrencia de delitos menores.

En este sentido, un informe del Observatorio Venezolano de la Violencia, presentado en el mes de octubre del año 2015, señala que en el país se ha observado un incremento del hurto y el robo cometidos por delincuentes no profesionales.

“Amparados en la impunidad, en la desesperanza de la población que no denuncia a las autoridades los delitos de los cuales ha sido víctima y en la falta de respuesta de las policías, se ha generalizado en una parte de la población un comportamiento delictivo amateur como modo de vida, como un medio aceptado del ‘rebusque’ para completar los ingresos o adquirir un bien de consumo deseado”, se lee en el documento.

De acuerdo con el balance realizado, en la gran mayoría de los casos registrados las personas que sufrieron la reacción de la colectividad fueron acusadas de cometer robos a la comunidad, algunas señaladas de ser azotes del sector.

En el 81,57% las víctimas fueron capturadas in fraganti cometiendo delitos menores. Sólo en siete casos los supuestos delincuentes fueron vinculados con delitos graves: cinco acusados de cometer abuso sexual, uno relacionado con un supuesto homicidio y otro con el intento de rapto de una niña.

Los linchamientos evidencian, según los expertos y los testimonios de personas involucradas en estas acciones, el cansancio de la comunidad ante la delincuencia desbordada y ante la inacción del Estado. Por ello, hasta que no se consolide un sistema de justicia firme y acorde con la situación país se propicia un caldo de cultivo para la ocurrencia de estos hechos de violencia, los cuales ponen, sin lugar a dudas, en peligro a cualquier persona de la propia comunidad, como señala  Ávila: “Estamos en peligro todos, la inseguridad de todos aumentó, la víctima puede ser cualquiera, lo que funciona es una lógica inquisitorial”.

¿Doble moral o justificación mental?

Lo curioso de los linchamientos, es la interrogante que nace después de cometer la acción, ¿se hizo lo correcto?, ¿el delincuente es más victima que el linchado?, en fin, preguntas validas que hacen que se cuestione la moral y se pierda la noción de lo correcto.

Para este punto se necesitó de un sociólogo que explique qué factores influyen en el comportamiento de una persona para que pase de victima a victimario en un segundo.

El Sociólogo y profesor universitario Tulio Hernández, ante la interrogante de ¿Quién es más delincuente, quien lincha o el linchado?, explicó que “en términos jurídicos, ambos son delincuentes, en psicología, el siente q está haciendo justicia porque las instituciones que deben imponer la ley y el orden no lo están cumpliendo por él, eso no quiere decir que el linchamiento en Venezuela sea comprensible porque el estado no hace justicia, también ha habido linchamiento por bandas delictivas, pero por ejemplo, un líder del Ku Klux Klan –organización racista y xenofóbica en contra de las personas de color- que ajusticia a una persona de color, eso no lo hacía por justicia, sino por su psicología que le decía que estaba bien”.

Muchos pueden opinar que las reacciones de las personas son el ejemplo de una sociedad en anarquía, una sociedad rebelde y violenta, Hernández lo cataloga como una “Sociedad anómica -con gran debilidad para conducirla a una situación de civilidad-, el linchamiento ocurre porque todo el mundo empieza a perder las normas, por ejemplo, algo que vemos a diario, cuando todos los motorizados defienden a un motorizado que ha sido arrollado, los demás atacan el vehículo y al conductor, lo linchan psicológicamente para pagar un daño, nadie se cuestiona quien fue el culpable, solo reacciona,  todo se debe a falta de policía e instituciones que garanticen el orden de las cosas”.

El sociólogo tampoco puede comparar los linchamientos con algunas costumbres de otros países como Singapur y países árabes, “la lapidación es legal en los países árabes, no se comete ningún delito al hacerlo, solo se cumple las leyes que sentencia un tribunal, en Venezuela los linchamientos no lo son, todo se debe a la falta de estado en estos casos”.

“Es difícil definir si la persona linchada puede inhibir o genera más resentimiento, lo que si se sabe, es que la sociedad ya tiene un resentimiento hacia la delincuencia, una sociedad que tenga que recurrir a los linchamientos, es una sociedad triste e injusta, ¿si se equivocan de ladrón y linchan a un inocente? Eso no es justicia, el linchamiento es la prueba de que la sociedad ha perdido el respeto por la vida”, culminó el experto en sociología.

Justicia a medias

En muchos casos los delincuentes que van a ser linchados por la comunidad son “rescatados” por los organismos policiales, son presentados a un tribunal y solo el 5% llega a la cárcel, todo se debe al hacinamiento en las prisiones, a víctimas que no denuncien, un sistema de justicia corrupto y con fallas, en fin, mientras no cambien muchos factores político-sociales-económicos, la situación continuará.

Expertos no saben cuándo puede terminar ese sentimiento de resentimiento y vacío de justicia, pero aseguran que ahora es que quedan linchamientos por ver y cada día son más violentos.

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