Venezolanos en el exterior: “Cuando haya un cambio importante regresaré” | 800Noticias
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Evelyn Torres.- A partir del 5 de enero habrá una nueva Asamblea Nacional. Más de 7 millones de votos generaron un cambio en la correlación de fuerzas en el Parlamento, con la elección de 112 diputados opositores.

Y aunque algunos pudieron hacer maletas y tomar un avión para participar en la jornada comicial, otros sólo pudieron verlo a la distancia.

Cuatro venezolanos nos cuentan lo que significó para ellos no poder participar en este proceso por primera vez desde que decidieron emigrar y buscar un mejor futuro en tierras desconocidas.

Y aunque señalan que mantienen la esperanza de que el país prospere e inicie el camino del cambio, por ahora no piensan regresar a Venezuela.


Patricia Carrasquel, ciudad de Panamá, 25 años

“Cuando haya un cambio importante regresaré”

Patricia tiene un “ratón moral”, porque es la primera vez que no pudo manchar su dedo de morado como símbolo de haber ejercido su voto en las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

Desde Panamá, su nuevo hogar, Patricia nos cuenta que no pudo evitar el llanto cuando luego de seis horas supo que la oposición se alzó con la mayoría de diputados. IMG-20151214-WA0019

Sin embargo, para Patricia pasará mucho tiempo para que el país se recupere y por lo pronto no piensa regresar a su tierra natal.

“Amo y defiendo a mi país cada vez que tengo la oportunidad pero sé que falta mucho tiempo para recuperarlo. Solo cuando vea cambios reales, cuando se acaben las colas para comprar comida, los presos políticos ya no estén tras los barrotes, y cuando haya un cambio importante en la economía, en ese momento tomaré mis maletas y regresaré”, afirma esta venezolana.

Considera que Venezuela tiene futuro “siempre y cuando la oposición sepa manejar la victoria”.

“Después de muchos años tendremos una Asamblea con una minoría chavista, eso significa que hay muchos Ministros por interrogar y muchas ollas que destapar. Venezuela necesita una oposición con mucha entereza, ya no hay cabida para dialogar y acordar con el oficialismo. Ya no es momento de cordialidades”, manifestó.

La inseguridad la sacó del país cuando fue víctima en 2013 de un secuestro junto con su novio de aquel momento. Se fue a Canadá a estudiar inglés por cuatro meses y luego su actual pareja le propuso mudarse juntos a Panamá por un proyecto que tenía en puertas.

Para Patricia lo más difícil ha sido estar lejos de su familia. “Vengo de una familia muy grande y unida y tener tantos kilómetros de por medio no ha sido fácil. Aun cuando la tecnología esté a favor, siempre extrañas el contacto físico”.

“Aquí tienes que bailar pega ‘o”   IMG-20151213-WA0003

Patricia considera que cuando emigras y te radicas en otro país, tus problemas que dejaste en Venezuela cambian por otros. Extraña la comida, los paisajes, el clima y “la gente buena” además de su profesión: periodista,  que aún no la ha podido ejercer.

“Quizás ya no sientes miedo de estar en una cola con el celular, pero tienes que lidiar con la xenofobia, (…) el nivel de vida cambia, el ritmo de gastos que tienes en un país prestado, donde cada dólar cuenta, no se compara con el de Venezuela.  Como decimos en Venezuela, aquí tienes que bailar pega ‘o”.

Esta venezolana también le envía un consejo a los connacionales que piensan irse:

“Mi mejor consejo es que emigren con humildad. Somos periodistas, ingenieros, médicos, y abogados allá en Venezuela, aquí y en cualquier parte del mundo somos invitados. Seamos agradecidos y respetuosos con el país que nos abra las puertas y olvidémonos del quítate tú pa´ponerme yo”.


Belimar Albornoz, Madrid, España, 36 años

“Es más fácil  vislumbrar un futuro para el país”

Belimar ya tiene cuatro años viviendo en Madrid junto con su esposo y su pequeño hijo. En 2011 ambos tomaron la decisión de emprender una nueva vida cuando vio “mucho caos y desorden en Caracas”, además de los altos índices de inseguridad.

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Belimar con su esposo Víctor y el pequeño Mathías

Su esposo recibió una oferta de trabajo y no dudaron en aceptarla.

En estas elecciones no pudo estar y le pesa mucho no haber ejercido su derecho ciudadano. Dice que le gustaría volver pero cree que por ahora no es viable.

“Por mi parte si me gustaría volver, porque me gustaría que mi hijo se criara en un país maravilloso, de clima agradable y gente amable y al lado del resto de su familia materna y paterna, pero no creo que eso se dé no por los momentos”.

Afirma que ahora con una Asamblea dirigida por la oposición es más fácil vislumbrar “que si hay un futuro grandioso para el país”.

“Creo que ese cambio debe seguir dándose en todos los aspectos del país. Empezando por la gente. A partir de allí, el cambio se dará muchísimo más rápido”.

“Añoro a mi familia y a mi Ávila”

Para Belimar no ha sido fácil vivir en Madrid. Estar lejos de su familia “sin que nadie te eche una mano”, ha dificultado su permanencia en este país europeo.

“Lo más difícil para mí ha sido verme sin empleo y depender económicamente de otra persona cuando en Venezuela lo tenía todo. Casa, trabajo, carro, familia cercana. Además de la soledad, me he visto sola para todo, sin que nadie te eche una mano”.

Dice que aunque a cualquier lugar que vayas, habrán problemas, serán pequeños comparados “a los que tenías en Venezuela, es decir, tendrás calidad de vida: seguridad, eficiencia en todo lo que concierne la vida pública, transporte, alimentos, ocio, etc”.

Su consejo: “Que aunque es un paso muy duro y triste, todo es una experiencia y vivencia; y al final eso es lo único que nos queda en esta vida, vivir y experimentar nuevas culturas siempre para mejorar y crecer”.


Marbella Pérez, Orlando, Estados Unidos, 33 años

“Nunca me ha gustado que otro elija por mí”

Marbella esta vez no pudo hacer su cola para votar. Ya tiene un año junto con su esposo y su hija Sophia en Orlando, Florida y desde ahí siguió la jornada parlamentaria.

“Me pesa horrible, es la primera vez desde que tengo edad para votar que no lo hago y para mi todas las elecciones son importantes porque nunca me ha gustado que otro elija por mí. Si me quejo lo hago con base porque jamás me quedé en casa siempre ejercí mi derecho al sufragio”, dice esta venezolana que respira nuevos aires cuando sintió que su familia y ella “corrían peligro”, por la inseguridad.

Regresar a Venezuela tampoco está en sus planes, pero lo que sí asegura es que “Venezuela siempre será mi patria, ahí nací y me crié”.

“Tú no te vas buscando un problema sino una solución, en este caso una mejor calidad de vida para tus hijos y cuando ves lo que eso significa lo demás queda en otro plano. Además lamentablemente nos obligaron a partir, tu no naces pensando mañana me voy y dejo todo lo que tengo de un día para otro. Todo lo que construí con esfuerzo”, dice.

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Marbella, junto con su esposo y su hija en Orlando, Florida

“A donde quiera que voy trato de dar lo mejor de mi”

Marbella nunca pensó tener tantos amigos de distintas nacionalidades en un país que le ha abierto las puertas.

Agradece a Dios todos los días por el trato que ha recibido y por conocer “gente maravillosa”.

“Nunca pensé tener tantos amigos de distintos países, con distintas culturas. Ahora les gustan más las arepas y saben que somos gente buena. A donde quiera que voy trato de dar lo mejor de mi pues, ya no soy simplemente Marbella sino la venezolana y eso es para mí una responsabilidad”, expresa.

Pese a eso, adaptarse a una nueva rutina, nuevas calles, sabores, olores, le ha costado. Estar a miles de kilómetros de su mamá ha sido una prueba de fuego. “Lo más difícil es no tener el calor de mi familia, la soledad”.

Para Marbella hay que pensar bien cuando decides irte de Venezuela, ya que no todo el mundo está preparado.

“Si eres fuerte y crees que puedes adaptarte adelante, no te detengas, pero si crees que los demás se tienen que adaptar a tu estilo no lo hagas, porque luego hay gente que fracasa y se devuelve echándole la culpa al país y resulta que la culpa es solo de uno”.


Diego Martínez, Miami, Estados Unidos, 30 años

“Por ahora, volver no es una opción”

Diego Martínez es un luchador innato con una gran fortaleza que lo llevó a tomar la decisión de montarse en un avión con destino a Estados Unidos y comenzar a labrarse un mejor futuro, sin menospreciar la ayuda o la mano de un amigo o familiar porque los comienzos son difíciles.

“Este proceso está hecho para gente de fortaleza, gente capaz y tenaz, gente guerrera que está dispuesta a hacer de todo con tal de sobresalir”, afirma Diego cuando se le pregunta qué consejo le daría a los venezolanos que piensan emigrar.

Casi un año ha pasado desde que dejó Caracas, y este diciembre fue diferente porque no pudo votar en las legislativas. “Me pesa bastante no haber contribuido con mi voto para seguir impulsando la democracia en mi país”, dice convencido que los resultados, en el que la oposición se alzó con la mayoría de los curules, demuestran que “la gente está hambrienta de cambio”.

Cree que volver, no es el momento, ya que estar de nuevo en su país “sería un retroceso grande”, cuando está construyendo una nueva vida y enfocándose en su éxito personal y profesional.

“No me olvido de mi país, jamás lo haría, pero por ahora, volver no es una opción. Además que, pese a la ola de esperanza que representa la victoria opositora en las Parlamentarias, existe mucho por reparar, mucho por sanar”.

No duda que el país salga adelante y que está comenzando un camino de reconstrucción. “Por mucho tiempo, el modelo de país actual nos ha resquebrajado a todos y nos ha empujado a muchos al exilio. Pero este es un comienzo muy positivo para la reconstrucción, eso que tanto se ha pedido con tanta clemencia. Ahora no se podrá ocultar el llanto por un cambio”.

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“Tengo lo mejor de mi país albergado en mi corazón”, afirma Diego

“Ejercer mi profesión se estaba convirtiendo en un riesgo”

Diego es periodista y  vio que ejercer su profesión se estaba convirtiendo en un riesgo cuando se dio cuenta que cada vez era más difícil expresar su posición política con libertad.

“Como un joven profesional con un futuro por delante y en peligro, tuve que tomar la difícil decisión de irme de mi país y despedirme, de esa manera, de todo lo que conocía en Venezuela”.

No niega que ha sido cuesta arriba vivir en otro país y estar lejos de su familia, sin embargo todo lo ve como un aprendizaje “de la vida, propios del que emigra a una nueva cultura, a un nuevo país. Son tales obstáculos que te permiten crecer, ver la vida de manera distinta y madura”.

Dice estar agradecido por el apoyo que ha recibido y destaca la receptividad que tienen los venezolanos en Miami. La situación política y social es el tema por excelencia y por el que siempre preguntan.

Y aunque ha tenido que buscar trabajos fuera de su área, aprender a “ahorrar” y convivir con otras personas en nuevo hogar, nunca olvidará su país. “Estar aquí me acerca a mi país pero también me recuerda que hay un mundo entero que me espera”.

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