ESPECIAL| Las seis calamidades que padecieron los zulianos en 2016 | 800Noticias
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Sugey Díaz

La turbulencia política en Venezuela alcanzó como efecto dominó otras áreas de la vida cotidiana. Por lo menos en el Zulia siete calamidades se hicieron notar, entre la marea de problemas que afectan principalmente los bolsillos de las familias.

Mirar atrás en el calendario de este 2016 lleva a los hogares zulianos a recordar las adversidades vividas. En este conteo dos instituciones públicas, la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y la Hidrológica del Lago (Hidrolago); se llevan los honores al repetir en dos ítems.

Las políticas de Estado en materia fronteriza y el impacto que tuvo en los anaqueles del zuliano también serán recordadas este 2016, que inició con un profundo desabastecimiento de productos nacionales y desde mediados de año fue suplido por alimentos y productos importados que llenaron los estantes, pero que “son sencillamente impagables para un zuliano que gana sueldo mínimo”, explicó a 800 Noticias la señora Alba Osorio.

Del seis al uno, comenzamos en conteo:

  1. Agua de chocolate:

La crisis en los embalses destapó un problema para las familias que reciben el agua por tubería. Mientras menos agua tenían las represas, más turbio y arenoso se hizo el líquido que salía por las llaves. foto-agua-turbia

La comisión de Ambiente del Centro de Ingenieros del estado Zulia (Cidez) presentó ante la comisión de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático de la Asamblea Nacional (AN)  denuncias sobre la contaminación de agua potable en la región zuliana.

Marcelo Monnot, señaló que “el agua potable se ha estado distribuyendo desde el año 2000 sin ningún tipo de control” y recordó que “en el 2014, la Universidad del Zulia (LUZ), en conjunto con la facultad de Ingeniería, presentó un informe donde confirmó que el agua que estamos consumiendo es contaminada producto de la gran cantidad de bacterias presentes en los embalses”.

  1. La penumbra:

La falta de estadísticas no permite a los ciudadanos en Maracaibo denunciarlo con pruebas, pero creen que el impacto en la sensación de inseguridad en innegable. A oscuras se mantienen más del 70% de las calles de la capital zuliana. La falta de alumbrado público incluye avenidas principales como Bella Vista, Fuerzas Armadas, Prolongación de Circunvalación 2, Milagro Norte, Padilla, distribuidor Maisanta (recién inaugurado), Circunvalación 3  y hasta la autopista 1, principal arteria vial de entrada y salida de la ciudad.

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En otros municipios la situación es igual. “Sobre todo la vía Perijá en San Francisco, una carretera que es tan importantes y está totalmente en penumbra. Uno que otro bombillito prendido nada mas, malísima la carretera llena de huecos, eso la hace una vía muy peligrosa y Corpoelec no se acuerda que existimos y el alcalde Omar Prieto no hace nada con los huecos”, lamentó Danny Salazar, habitante del sector Los Cortijos.

  1. Racionamiento de agua:

Durante el 2016 el racionamiento de agua en el Zulia, principalmente en los municipios Maracaibo y San Francisco obligó a los habitantes a tomar medidas para almacenar el líquido. La estructura de distribución paso a principios de año de 48 por 48 (dos días con el servicio y dos días sin agua), a 30 horas con servicio por 150 horas de espera, “hasta que los embalses alcancen su nivel normal”, dijo Hidrolago.llave-sin-agua

La cota de almacenamiento en los embalses del sistema Tulé-Manuelote-Tres Ríos, tocó por la sequia su registro más bajo en los últimos años, según la hidrológica. Los embalses que surten a 2 millones 600 mil habitantes de los municipios Maracaibo, San Francisco, Mara, Insular Padilla, Jesús Enrique Lossada y Miranda del estado Zulia a pesar de la llegada de las lluvias no recuperan caudal completamente.

  1. Anaqueles llenos con productos incomprables

La baja de la producción nacional y las pocas importaciones que hacia el gobierno no alcanzaban para satisfacer las necesidades de consumo de los ciudadanos en gran parte del país y el Zulia no era la excepción.  Con la frontera con Colombia cerrada desde septiembre de 2015 hasta el último trimestre de 2016, un fenómeno impulsado por el gobernador Francisco Arias Cárdenas cambio las condiciones del juego para la población.

A principios de año, los ciudadanos tenían dinero en sus bolsillos, pero los productos a precios regulado por el gobierno no aparecían en los estantes de los supermercados.

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De repente, un decreto del Ejecutivo regional, que permitió a los empresarios traer alimentos y productos de higiene personal desde Colombia -con la frontera cerrada, sin pagara aranceles de importación ni hacer aduana en Paraguachón- , hizo que los anaqueles lucieran repletos. “Repletos de comida, sí, pero con precios que son sencillamente impagables para un zuliano que gana sueldo mínimo”, dijo a 800 Noticias la señora Alba Osorio.

La idea del gobernador fue, supuestamente, hacer mas competitivos los precios, para que las personas accedieran a los alimentos colombianos con un costo por debajo del cotizado en el “precio bachaquero”. El plan no funcionó y ahora se consiguen prácticamente al mismo precio o incluso el colombiano más caro que el “bachaquero especulativo”, como le llama el gobierno.

Un kilo de pasta larga hecha en Colombia puede costar entre Bs. 4.500 y Bs. 5000, mientras un kilo de harina de maíz se vende entre Bs. 3.800 y Bs. 4.200, muy por encima del precio establecido por el Ejecutivo para los productos hechos en Venezuela.

2-. Vuelven los apagones y el racionamiento eléctrico:

Desde mayo de 2016 el Zulia revivió las penurias que implican la ejecución del “Plan de Administración de Cargas”, nombre que Corpoelec le da a el cronograma de racionamiento “por la emergencia” eléctrica.

 Las excusas de las interrupciones variaron a lo largo del año: sabotaje de la derecha al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), el efecto del fenómeno El Niño, lluvias y falta de mantenimiento según Rubén Rosario, secretario del Sindicato de Trabajadores Socialistas de la Corporación Eléctrica del Estado Zulia (SISBOTIEESEZ).

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Los cronogramas llegaron a incluir sectores donde la luz era interrumpida hasta cuatro horas continuas, con las denuncias de algunas comunidades lograron reorganizar el corte dos veces al día en bloques de dos horas, pero las molestias de los ciudadanos no disminuyeron con la medida de flexibilización del cronograma.

Aun en estas fechas, cuando se supone yo existe un plan de contingencia activado, usuarios marabinos reportan constantes fluctuaciones en el servicio.

  1. El hambre cobró vidas:

La mayor calamidad del 2016 la vivieron en carne propia los habitantes de los sectores más deprimidos de la capital zuliana, donde los índices de pobreza, desempleo y abandono escolar aumentan todos los días. En especial, destacó el barrio “Las Trinitarias”. Allí la desnutrición se hizo evidente a pesar de los esfuerzos, de las autoridades de salud nacional y regional; por ocultar casos dramáticos de niños que se acuestan sin comer y donde los programas del gobierno no llegan.

En Las Trinitarias la pobreza es extrema.  El 5 de junio se reportó el primer deceso. Una bebé de ocho meses murió, según los médicos de un golpe, pero los funcionarios policiales que atendieron el caso revelaron a los medios de comunicación: “La bebé se le cayó y murió producto del golpe, pero presentaba rasgos de desnutrición. Su tamaño y peso no coincidía con su tiempo de vida”.

Semanas más tarde surgió un caso que conmovió a todo la región. Falleció en una cama del Hospital Universitario de Maracaibo, el niño Jhan Marco.

 “En el servicio que me tocó rotación tenemos 17 niños, de ese total nueve tienen algún grado de desnutrición. Pero por piso, la proporción es casi siempre esa, de un 50%”, dijo al diario Panorama una enfermera del área de pediatría del Hospital Universitario de Maracaibo (HUM), quien no ofreció su nombre.

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La estimación de los especialistas es que en la periferia de la ciudad, sonde abundan asentamientos de familias wayuu y extranjeros, las familias difícilmente pueden comer dos veces al día. Sin embargo las cifras oficiales son guardadas con el mayor recelo por parte de las autoridades.

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