En tanda de penales, Manchester City ganó la Community Shield ante el Liverpool - 800Noticias
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EFE

El pulso entre Pep Guardiola y Jurgen Klopp cayó del lado del Manchester City en la tanda de penaltis de la Community Shield, tras una final en la que Sterling obligó al Liverpool a ir a remolque hasta conseguir un merecido empate con tanto de Matip, para acabar cediendo en la suerte máxima.

Son dos técnicos innovadores del fútbol actual, en continua evolución. Dos ganadores natos. Ninguno de los dos quería perder el primer título del curso. Llegaron a discutir en la banda antes de fundirse en un abrazo entre sonrisas. Destinados a jugarse la copa en penaltis tras una parte para cada uno. Fuerte como bloque el Manchester City en el primer acto. Reacción de campeón del Liverpool en el segundo, liderado por Salah, para acabar perdonando.

El duelo táctico entre Guardiola y Klopp siempre deja espacio a la sorpresa. Nació con la posición de Sterling como novedad, jugando de falso 9 y abandonando la banda izquierda para que apareciese Leroy Sané como titular en el momento que se negocia su traspaso al Bayern Múnich. El riesgo le puede salir caro al Manchester City. A los 9 minutos cayó lesionado en su rodilla derecha tras un mal giro.

Un duelo de alta intensidad y gran rivalidad a inicios de agosto. De un ritmo endiablado que cayó pronto de lado del City. Sané había tenido la primera, tras un robo de Sterling, pero se topó con el lateral de la red. El Liverpool cambió su pobre imagen de pretemporada gracias al regreso de Salah y Firmino. Son peligro constante. Comenzaron a probar a Bravo, titular en el primer partido oficial para Guardiola, que premió su regreso a buen nivel tras una temporada para el olvido.

Se acababa de lesionar Sané. Se vivían esos momentos de silencio en un estadio cuando el infortunio se ceba con un futbolista, cuando sus compañeros le dedicaron el gol. La falta que había sufrido se convirtió en una acción de estrategia que encontró la ayuda de Salah, que se quedó enganchado cuando sus compañeros tiraron el fuero de juego. Peinó Zinchenko, tocó Silva y Sterling fusiló.

Era el minuto 12 y todo se ponía de cara para el City, que jugaba cómodo, salía con clase y al puro estilo Guardiola de la presión alta rival en los saques de puerta con la nueva norma. Con Rodri al mando jugando como un veterano y acoplado a un estilo que le va a la perfección. De Bruyne aparecía entre líneas para desequilibrar.

Tardó en reaccionar el brillante campeón de Europa. Lo hizo gracias al liderazgo de Salah que partió siempre desde la derecha para convertir el partido en pesadilla para Zinchenko. Solo le faltó definición. Perdonó acciones de las que nunca falla. Se topó con el poste en dos ocasiones.

La fe del Liverpool creció en el segundo acto cuando vio las ocasiones perdonadas para la sentencia por el City. Silva, a un nivel más bajo del habitual, perdonó en la reanudación y antes de ser sustituido dejó un pase en profundidad a Sterling que, con todo para marcar, estrelló en la madera. En sus botas estuvo la final. Poco después perdonó un mano a mano que no olvidará. Con tiempo para pensar que hacer tras la cabalgada de Walker, con su compañero solo para marcar y trastabillándose ante un bloqueo mental.

Eran momentos en los que iba a ser difícil frenar la reacción del Liverpool. Van Dijk se estrelló con el travesaño en su remate y el balón botó mitad dentro y mitad en la línea. Fue el impulso para los de Klopp. Vieron que al dominador del fútbol inglés del pasado curso se le podía hacer daño y el referente era Salah.

El egipcio lo intentó de todas las maneras posibles y nunca superó a Bravo y fue Matip, a doce del final, el que puso el acierto. Una nueva acción a balón parado, con Van Dijk apareciendo en el segundo palo y cabezazo a bocajarro del camerunés. La misma acción del gol devuelta en el duelo de estrategia.

Con el empate emergió la figura de Bravo para olvidar el sufrimiento de las lesiones. Con el Liverpool lanzado por la remontada detuvo los disparos de Keita, Salah y Shaqiri. Y cuando fue superado apareció el salvador Walker para evitar de tijera sobre la línea el merecido gol de Salah. El segundo penalti de la tanda encumbró al portero chileno, que se lo detuvo a Wijnaldum y dio el primer título de la temporada al Manchester City.

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