El «doctor Chirinos» llega a Madrid como una alerta ante figuras delirantes - 800Noticias
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EFE

El actor venezolano Héctor Manrique ya cumplió cuatro años interpretando al psiquiatra Edmundo Chirinos, quien fuera un prestigioso personaje en el país petrolero y que falleció arropado por el desprecio general después de que se descubriera que asesinó a una joven paciente y abusó de otras.

En una entrevista con Efe -semanas antes de partir a Madrid para presentar su obra «Sangre en el Diván»- Manrique reflexiona acerca de este personaje en el que se ha convertido más de 200 veces, quien fuese por mucho tiempo una persona «intocable» y que resultó ser una «figura delirante» que ya había dado indicios sobre lo peligroso que era.

Considerado uno de los mejores actores y dramaturgos de Venezuela, Manrique dice que para él es muy importante a lo largo de este monólogo que «el público entienda que esas palabras que dice este actor montado sobre el escenario las dijo él (Edmundo Chirinos)», que falleció en 2013 privado de libertad.

«Creo que es el llamado de atención que uno desde el arte puede hacer a la sociedad, darnos cuenta de los peligros que acarrea tener a estos delirantes a nuestro alrededor que en todas las sociedades los hay», comenta.

El monólogo está basado íntegramente en el capítulo llamado «El Delirio» del libro «Sangre en el Diván» que recoge las entrevistas que le hizo la periodista Ibéyise Pacheco a Chirinos después de que este obtuviera el beneficio de casa por cárcel tras confirmarse que fue el asesino de su paciente Roxana Vargas, de 19 años, en 2008.

«Su intención, cuando él da la entrevista a Ibeyise es que la gente lo siga viendo como esa persona absolutamente prístina, pulcra, ejemplar, pero lo curioso es que cuando uno lee esa entrevista se da cuenta de que él fue quien asesinó a esa muchacha, se da cuenta de que es un loco delirante», dice el actor.

Hace 10 años, en medio del escándalo que generó la acusación de asesinato a un prominente médico, se descubrió que Chirinos guardaba fotos de más de 1500 pacientes a las que sedó, desnudó y fotografió.

Hace cinco años cuando salió el libro, Manrique se sintió escandalizado por la forma «delirante» en la que el psiquiatra habló de su vida, pero dijo que se sintió aún más asombrado por el hecho de que «los venezolanos nos hayamos, como dicen por ahí, comido el cuento, nos hayamos dejado engatusar, seducir, por un personaje como él».

Y esta situación también se ha reproducido con la obra pues muchas personas se sienten atraídas por el personaje que encarna y algunas mujeres, incluso, le han dado sus números telefónicos para acordar una cita, seducidas por el Chirinos que representó.

También le ha pasado, a lo largo de los años que tiene haciendo el monólogo, que espectadoras lo han esperado afuera del teatro cuando termina la presentación y le han dicho «yo fui paciente de Chirinos» e incluso le han confesado con pesar: «A mí también me durmió Chirinos».

«Muchos testimonios tuve yo después de pacientes de Chirinos que le ha quedado esa enorme incertidumbre, esa enorme interrogante de ‘¿Qué pudo haber pasado conmigo cuando yo estuve en ese consultorio?», narra.

Manrique logra convertirse en Chirinos, un hombre a quien conoció personalmente desde que era un niño pues fue muy amigo de su padre, aunque asegura que siempre sintió rechazo hacia este peculiar psiquiatra que adoraba salir en televisión y estar en boca de la opinión pública.

«Cuando tú ves a una persona que dices, ese pelo que tiene no es su pelo, esa voz que tiene no es su voz, esa persona debe estar luchando constantemente por disfrazarse de otro, uno se pregunta primero que nada: ¿Qué esconde ese señor?», comenta.

Pero en el escenario Manrique no demuestra ese rechazo, solo se ve a un Chirinos que quiere convencer a un oyente de que él es un ser maravilloso, perfecto, un gran seductor, lo que lo hace blanco de críticas.

Chirinos dijo sin pudor, en esa entrevista llevada al teatro por Manrique, que «Fidel Castro no era nadie hasta que él lo hizo, que Chávez no era nadie hasta que él lo hizo» y aunque fueron personas que lo conocieron, y en el caso del fallecido presidente venezolano fue su médico, este psiquiatra asegura haberlos «hecho».

En cualquier caso, Manrique celebra que cada teatro de Venezuela se llene con sus obras pese a la severa crisis de un país «en guerra» por un público que busca el «rigor» y la «excelencia» que quisieran ver en el resto de la sociedad.

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