¡Devastador!| Murió Jhan Marco, el niño que conmovió al Zulia con su historia de hambre y pobreza | 800Noticias
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Caras y Rostros

Sugey Díaz

Su frágil cuerpo se cansó de sufrir. Ya no podía más con el hambre que lo dejó ciego, con dolor y escaras en su cuerpo. Jhan Marco Ramírez trascendió el mundo terrenal. Ya no sentirá un enorme vacío en su estómago. Hoy murió…

Jhan Marco, de tres años de edad y apenas 4 kilos de peso, falleció esta mañana en una camilla del Hospital Universitario de Maracaibo. Las causas de la muerte aun se desconocen. Su caso de desnutrición aguda fue expuesto a la opinión pública por el diario La Verdad el pasado 26 de agosto.

El niño, no tenía fuerzas ni para llorar. Según el testimonio de su madre muchas veces no había nada que comer. La desnutrición en él y sus cinco hermanos es irrefutable. “Comen arroz con mantequilla en ‘los días buenos’ y en los peores ‘aire o sopa de mentira'”, reseñó el medio zuliano.

Jhan sufrió meningitis a los 12 días de nacido. Hace más de un año le diagnosticaron epilepsia, encefalopatía estática, tetraplejia espástica y demora motora. Su familia nunca tuvo para proveerle las medicinas.

La periodista Sheyla Urdaneta, de El Pitazo, también lo visitó recientemente en su casa, ubicada en un barrio donde la pobreza inunda las calles de arena, Las Trinitarias.

Así lo describe: “En el barrio Las Trinitarias de Maracaibo hay hambre. Mucha. Las familias que viven en casas que se están cayendo y de vías de arena identifican a la de Jhan Marco como la que está en peores condiciones, no porque esté a punto de derrumbarse, sino porque este niño tiene 3 años y pesa apenas 4 kilos.

En un colchón sucio, envuelto en sabanas curtidas y sobre una almohada que tiene manchas amarillentas está acostado el niño. Está ciego, tiene cataratas de segundo grado, las piernas y los brazos largos y flacos, los pies hinchados, la piel pálida, amarillenta. “Casi no orina”, cuenta su madre Karelis Lozano que tiene 30 años, seis hijos y está embarazada del séptimo.

Su familia no tiene recursos, su madre no trabaja y decidió botar a su marido porque la maltrataba”.

Desde que surgió la denuncia de Karelis, las presiones de los voceros del Consejo Comunal de la zona llovieron a cántaros. La amenazaran con quitarle su bolsa del Clap si seguía testificando a los medios de comunicación. A pesar de las presiones ella nunca lo negó: allí pasan hambre. No le importó porque igual nunca tuvo dinero en sus bolsillos para pagar la bolsa de comida “subsidiada” por el gobierno nacional.

Hoy Jhan Marco consiguió el alivio que la realidad venezolana le negó desde su nacimiento. Ya no hay más hambre. Hoy sus ojos ven todos los colores del cielo. Hoy Jhan Marco, descansa en paz.

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