Del Ejército a Miss Gordita, las tres militares que rompen tabúes en Paraguay - 800Noticias
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EFE

Tres cadetes de las Fuerzas Armadas de Paraguay competirán por la corona en la octava edición de Miss Gordita, el concurso de belleza al que se han alistado para combatir la discriminación que sufren las mujeres con sobrepeso en el país suramericano y acabar con los tabúes sociales.

Liz Medina, Roisa Jara y Joanna Caceres serán las primeras militares que participarán en este certamen, por el que ya han pasado médicas, abogadas, juezas, psicólogas o periodistas desde que vio la luz en el año 2012.

A pesar de que sus superiores les han autorizado a participar en el concurso, las estudiantes de la reserva naval activa reconocieron que la publicación de una fotografía suya en los medios locales, en la que aparecen uniformadas, ha sentado mal en el seno de las Fuerzas Armadas.

«No me arrepiento, no hicimos nada malo. No faltamos al respeto a ninguna institución», aseguró Jara a Efe, durante una sesión de fotos en un parque de Asunción, donde se preparan para el certamen que se celebrará en septiembre.

«La Armada está incorporando recién mujeres, así que se está liberando todo de a poco», afirmó la cadete, que compagina sus entrenamientos militares con su labor como bombera voluntaria.

No es la primera vez que las Fuerzas Armadas de Paraguay son noticia este año, después de que la teniente Carmen Quinteros fuera arrestada por una sanción disciplinaria, al exigir poder amamantar a su hijo durante su periodo de lactancia.

Jara confesó que espera que el eco mediático que ha provocado su participación en el concurso «sea para bueno» y permita que se «vayan rompiendo los tabúes» en torno a las mujeres con sobrepeso en Paraguay.

En ese sentido, lamentó que haya «muchísima discriminación» contra las gordas en el mercado laboral, donde «piden una presencia» para poder acceder a los empleos.

«No tenemos por qué tener vergüenza de nada», agregó la cadete, que sueña con terminar formando parte de la aviación paraguaya para seguir desempeñando su rol social.

Su compañera en los entrenamientos militares, Liz Medina, explicó a Efe los beneficios de Miss Gordita, que le ha permitido aprender a «levantar el autoestima» y que ayuda a otras mujeres a luchar contra la discriminación.

«Ahora me siento mejor porque ya no tengo tanta vergüenza como antes. Me encanta sacarme fotos de cuerpo entero, algo que antes no hacía», añadió Medina.

La cadete, que estudia paralelamente la carrera de Derecho, puso en valor el proyecto porque les permite acceder a un equipo de psicólogas, nutricionistas y entrenadoras personales para cuidar su cuerpo, si lo desean.

Las bases del concurso están dirigidas a participantes que deben ser «visiblemente gorditas o gordas» pero se les permite bajar de peso durante el certamen si quieren.

Entre los hitos de anteriores ediciones figura la incorporación al concurso de Selma Reimer, que se convirtió en el 2017 en la primera mujer menonita del Chaco paraguayo en participar.

Sin embargo, el organizador del certamen, Mike Beras, explicó a Efe que otros años las presiones sociales impidieron que algunas mujeres pudieran concursar, como dos residentes de Ciudad del Este de religión musulmana que tuvieron que retirar su solicitud.

El director espera que en el futuro alguna mujer indígena acceda también al certamen para continuar rompiendo los tabúes en todos los grupos sociales de Paraguay.

Beras mostró su voluntad de consolidarse como un concurso independiente, que no recibe financiación pública ni ingresos de compañías, pero que subsiste gracias a las colaboraciones de profesionales del sector.

Miss Gordita 2019 saldrá escogida en una gala que se celebrará en septiembre, en la que participan 15 aspirantes que serán analizadas por un jurado compuesto íntegramente por mujeres.

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