CRÓNICA | Javier Bertucci, el inesperado candidato evangélico de las elecciones venezolanas - 800Noticias
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El País de España

La cita electoral de mayo de 2018, cuestionada por la comunidad internacional, y enmarcada dentro de un complejísimo panorama político, económico y social, ha segregado todo un cisne negro en la política venezolana, que ha enseñado la cabeza, de manera inesperada, entre Nicolás Maduro y Henri Falcón: el pastor evangélico Javier Bertucci.

Un líder carismático, cristiano, empresario, dirigente de organizaciones caritativas, y un total desconocido en la política venezolana hace apenas unas semanas. Hoy, promoviendo el mensaje bíblico, organizando centros asistenciales con un objetivo evangelizador, sin partidos, sin aparato político conocido, y partiendo de la nada, ha logrado reunir cerca de un 15% de apoyos en las encuestas.

Su candidatura crece, apuntalada por programas sociales y de asistencia que financia, sobre todo en sectores populares abandonados por Maduro, mientras se consolida el mensaje abstencionista opositor, que lastima las opciones de Henri Falcón, en especial entre las clases medias. Tal circunstancia parece haber detenido un interés por votar que parecía en ascenso.

Algunos consideran a Bertucci, que mantiene un mensaje crítico con el Gobierno, y que promete el cambio, un actor que ha alentado el chavismo para terminar de extinguir las fuerzas opositoras, mermadas por las regulaciones y las prohibiciones. La inesperada carga de simpatías lo convierte en un acreedor político, que pretenderá pugnar para negociar su espacio.

Hace poco, Bertucci anunció una pronta reunión con Falcón, en la cual se supone que se discutirá una propuesta unitaria, que Bertucci planea plantear en sus términos. Le pedirá a Falcón que decline en su favor, cosa que, por supuesto, no sucederá.

Bertucci obtiene oxígeno del propio chavismo descontento, -de acuerdo con lo que informa Félix Seijas, de la firma Delphos, en concreto supone un 25% del total de sus votantes- pero en mayor medida son votos que se le desprenden a Henri Falcón. De acuerdo con los últimos sondeos, entre los que tienen seguro que irán a votar, Maduro obtendría el 42% de los votos, Falcón entre el 25 y el 30% y Bertucci, el 15%.

Un próspero líder religioso

Nacido en 1969, en Guanare, Estado Portuguesa -en los llanos venezolanos-, Bertucci proviene de una familia dedicada a la agricultura y la actividad comercial. Casado, con tres hijos, comenzó muy joven a estudiar el evangelio, iniciando sus prédicas en el poblado llanero de Tinaquillo. Desde hace 20 años dirige la Iglesia Cristiana Maranantha, una congregación evangélica que reúne a unas 100.000 personas y que está presente en más países de Latinoamérica. En ella se organizan programas sociales y de formación religiosa en comunidades empobrecidas, a través de la Asociación Civil El Evangelio Cambia.

Es un exponente carismático relativamente común en la política latinoamericana actual, abundante también en la estadounidense, muy bien caracterizado por Moisés Naím en su libro El Fin del Poder: dirigentes religiosos protestantes, que a su vez empresarios exitosos, que no están problematizados con el dinero y la riqueza, a diferencia de lo que sucede en la esfera católica, y que organizan gigantescos programas caritativos a través de fundaciones para alimentar su poderío.

Bertucci, además de filántropo, es propietario de la Constructora Bertucci; representante de empresas petroleras internacionales en el país, con inversiones en empresas de salud y propiedades en la República Dominicana. Estuvo detenido en 2010, acusado de “contrabando y asociación para delinquir”, de acuerdo con lo que informa el portal local El Estimulo.com, por intentar hacer pasar 5.000 toneladas de diésel a las autoridades como un solvente denominado tecsol. Tuvo medida sustitutiva y su caso no tiene sentencia.

Un reportaje publicado en el portal de investigación Amandoinfo.com por la venezolana Katherine Penacchio, señala que Bertucci lidera un entramado empresarial con ramificaciones en Venezuela, Miami, la República Dominicana y Panamá, “dedicado al comercio de insumos, medicinas y materiales para la construcción”. La investigación afirma que Bertucci contrató al bufete Mossak Fonseca para ocultar activos y ganancias en paraísos fiscales en el mundo, dentro del famoso caso de los Panamá Papers. Bertucci, que en todo momento invoca a Dios, negó indignado estas acusaciones y profirió adjetivos en contra de la periodista.

“Bertucci puede producir un cambio inesperado en el cierre de estas elecciones”, afirma Seijas. El académico lo identifica como un auténtico outsider, una válvula de escape, con cierta penetración popular y con recursos, por donde se está escapando la frustración y la desesperanza. “Le puede alterar el panorama, sobre todo, a Henri Falcón. Los próximos días prometen”, afirma.

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