Construyen plataforma de conexión con venezolanos que se han ido del país - 800Noticias
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Con información de El Nacional

Cuando se le pidió que plasmara en papel la situación de Venezuela dibujó un reloj de arena, que en vez de arena destilaba sangre. Así lo hizo uno de los aproximadamente 2 millones de venezolanos que se han ido del país durante los últimos 17 años en busca de mayor de calidad de vida.

La imagen fue obtenida mediante la técnica test proyectivo en uno de los focus group utilizados por el equipo de investigadores encabezado por el sociólogo Tomás Páez Bravo que emprendió el primer estudio mundial sobre el éxodo masivo de venezolanos y cuyos resultados iniciales fueron publicados en el libro La voz de la diáspora venezolana (Editorial La Catarata, Madrid, 2015).

Páez Bravo advierte que el énfasis de la investigación es más cualitativo que cuantitativo por dos razones: la falta de información oficial sobre la materia y la importancia de reivindicar la conexión emocional de los emigrantes venezolanos con lo que ocurre en el país, así como su disposición a contribuir al desarrollo nacional.

«Se trata de la cuota inicial de un proyecto más ambicioso, pues pretendemos crear un observatorio de la diáspora venezolana para ampliar y consolidar la información que vamos recabando; y, lo más importante, crear una plataforma que permita conectar a los venezolanos que están fuera con los que están en el país», indica Páez Bravo.

Se enviaron 900 cuestionarios a través de Internet a igual número de venezolanos radicados en 42 países y se realizaron 100 entrevistas en profundidad, 4 historias de vida y focus group en España y Francia.

Entre las razones para emigrar de los consultados se destacan la profundización de la crisis económica y la inseguridad ciudadana: «No me alcanza para vivir y me matan», resume un joven. Y un padre complementa: «Prefiero despedirlo en el aeropuerto que en el cementerio».

El investigador considera muy probable que buena parte de los que se fueron no regresen, entre otras razones porque han establecido vínculos en los países que les han dado acogida: se insertan en el mercado laboral, adquieren bienes, se casan, tienen hijos… «Pero un porcentaje significativo mantiene arraigo con Venezuela, manifiesta preocupación por la situación del país y está dispuesto a contribuir a su desarrollo.

Por eso, en vez de pensar en fuga de talentos, debemos utilizar la categoría movilidad de cerebros, que es más coherente con la globalización», dice Páez Bravo.

Sobre tal disposición añade: «Hemos determinado que 20% de los migrantes venezolanos son emprendedores autónomos. Pensemos que uno de ellos entra en contacto con un empresario venezolano, que está produciendo al 12% de su capacidad y a punto de bajar la santamaría. La conexión pudiera permitir que productos venezolanos se coloquen en mercados internacionales.

Es totalmente factible que a través de este tipo de apoyo crezcan algunos sectores de la economía venezolana. No es imprescindible que los que se fueron regresen. Más bien lo que hace falta es promover la movilidad de cerebros».

Páez Bravo considera que sus planteamientos no corresponden a una sublimación del éxodo, que en muchos casos ha sido forzoso y traumático, sino a las inquietudes de los migrantes detectadas a través de la investigación: «Los que se fueron no descartan regresar al país, pero lo condicionan a la mejora de la situación económica que, en su opinión, solo sería posible si hay cambio político. Y la conexión entre los que están adentro y los que están afuera es un catalizador del cambio político».

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