Comienza tu semana con estos tips para engañar a tu mente y perder peso | 800Noticias
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Con información de El Propio

1. Pon música suave de fondo y baja la luz

Aunque no te encuentres en una cena romántica, este tipo de ambiente te relaja al grado de masticar más lento, lo cual te lleva a llenarte con menos alimento porque en realidad le das tiempo a tu mente de procesar que está comiendo. Este truco funciona mejor si te rodeas del color relajante por excelencia: el azul. ¿Qué te parece si compras un mantel en este tono?

2. Mírate a ti misma

Coloca todos tus snacks culposos en la misma alacena y pon un espejo en ella, cada vez que quieras tomar algo de ahí tu reflejo te regresará la mirada y sentirás culpa, o al menos recordarás tus propósitos de Año Nuevo. Pensarás dos veces antes de comerte esas galletas.

3. Conviértete en un sabueso

Huele la comida varias veces antes de comerla, con intervalos de apenas unos segundos, el pobrecito de tu cerebro pensará que ya la estás consumiendo y se llenará más rápido.

4. Come con la mano opuesta

Si eres diestra, vuélvete zurda a la hora de la comida y viceversa. Suena raro, pero al llevarlo a cabo con la mano contraria rompemos los hábitos automáticos y tomamos conciencia de cuánto comemos en realidad.

5. Nada de rojo en la cocina

Este color llama tu atención de inmediato, despierta emociones (por algo tu lipstick en este tono es tan sensual) y hasta aumenta tu ritmo cardiaco, por lo que puesto en las paredes de la cocina o en tus platos despierta tu apetito. No es casualidad que sea uno de los más utilizados por las grandes compañías de comida rápida. Sin darte cuenta, tendrás más ganas de comer si te encuentras rodeada de rojo, así que limítalo a tu clóset.

6. El tamaño sí importa

Cuando la comida se ve vasta porque tu plato es pequeño te llenas más rápido, aunque la porción sea menor o la misma.

Regla: pon tus alimentos siempre en uno chico.

7. ¿Quieres postre?

Prende velas de vainilla y el olor dulce calmará tus antojos de manera casi instantánea. El olfato está conectado al gusto y el aroma le dirá a tu menta que en realidad (aunque sea una probadita mínima) estás disfrutando de un mousse de vainilla.

8. Espera… y espera un poco más

Cuando tu cuerpo libera dopamina el efecto dura máximo seis minutos, luego se relaja y, aunque sigue alegre, ya no está emocionado o ansioso. Cuando tienes un antojo y cedes a él, tu organismo se regocija con esta hormona y es fácil seguir comiendo, ya que estás sumergida en tu delicia, pero si esperas cinco minutos, la dopamina se habrá dispersado y verás que esas ganas de comerte otro chocolate de la caja se han ido.

Mientras esperas juega Angry Birds o Candy Crush o cualquier juego que te guste, ya que los antojos tienen una base visual antes que gustativa, cuando ves tu pantalla de mil colores el antojo baja.

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