Comidas que NUNCA deberías volver a ingerir | 800Noticias
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Hoy vamos a repasar la pirámide alimentaria. Ya sabemos que en la parte de abajo están los cereales, que se deben comer a diario. En la parte intermedia, las frutas y verduras junto al pescado y la carne. En la cúspide aparecen dulces y grasas como alimentos que deben evitarse siempre que sea posible. Pues bien, nutricionistas de todo el mundo han coincidido en que habría un piso más arriba: el de aquellas “comidas” que deben evitarse a toda costa y que jamás de los jamases debería uno meterse en el estómago. Aquí van los 7 pecados, en forma de grasas, azúcares y otras sustancias poco recomendables.

(Foto: Picserver)

Muffins de arándanos. ¡Cuántos optamos por la magdalena con frutas en lugar de la que lleva chocolate! Nos engañamos a nosotros mismos pensando que esas pequeñas manchas azules son muchísimo más beneficiosas para nuestro organismo que unas pepitas de cacao. Pues nada de eso: en estos dulces no hay ni rastro de fruta real.

(Foto: Wikipedia)

Bebidas de leches vegetales. Estamos tan contentos con nuestro batido de soja con vainilla y aroma de té verde que nos pensamos que se trata de un bebedizo sano, mucho más sano que otro hecho a partir de leche de vaca. ¡Craso error! Estas bebidas a base de “leches” vegetales incluyen azúcar capaz de arruinar la dentadura de Cristiano Ronaldo y, además, el resto de ingrediente suelen estar presentes en forma artificial.

(Foto: Pixabay)

Bollería industrial descongelada y cocinada. El congelador no es el mal, vaya eso por delante. Pero sí que hay productos congelados repletos de aceites vegetales. Es el caso de la bollería congelada que, a veces, llevados por la falta de tiempo, compramos para tener a mano. El proceso con el que se cocinan esos golfeados, tartaletas o napolitanas de chocolate hace que esos aceites vegetales se conviertan en grasas trans dañinas para nuestro organismo. ¡Ah! También llevan grasas saturadas, esto de propina.

(Foto: Pixabay)

Fideos instantáneos. Los ‘noodles’ que se hacen en un minuto para resolver cualquier apuro que tengamos con una comida son un auténtico cóctel de sustancias artificiales que pueden consultarse con solo leer la etiqueta. También suelen incluir más sal de la cantidad diaria recomendad y glutamato monosódico, capaz de hacer que ese producto sepa a lo que tiene que saber una vez reconstituido en el microondas.

(Foto: Wikipedia)

Salsas preparadas. La mejor manera de disfrutar de un buen plato de pasta es con una salsa casera. Desafortunadamente, no todos tenemos a nuestra disposición un chef italiano para que nos haga, al momento, una deliciosa y natural salsita de tomate. Por eso, en muchas ocasiones tiramos de opciones de bote que, ay, son hipercalóricas, contienen muchísimo más aceite del que te imaginas y están repletas de colorantes.

(Foto: Flickr)

Aceites vegetales. La hidrogenación es un proceso químico mediante el cual los aceites vegetales, -como el de palma o el de canola-, se transforman en grasas sólidas mediante la adición de hidrógeno. Esas grasas son perjudiciales para nuestra salud. Este proceso no se lleva a cabo, por ejemplo, en el caso del aceite de oliva virgen extra, lo que permite salvarlo de la quema.

(Foto: Wikipedia)

Margarina. Sospechosa habitual entre esos alimentos que dan mal fario, la margarina, originada a base de aceites vegetales, es también hija de la hidrogenación, lo que hace que sus grasas sean peores para la salud que las saturadas de la mantequilla.

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