Baja rentabilidad, falta de insumos y merma de la producción alejan café de los anaqueles | 800Noticias
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Por Dulce María Rodríguez

El café negrito, con leche o marrón, en la mañana o después de las comidas, es indispensable para algunos consumidores, aunque en estos tiempos de escasez de rubros prioritarios aseguran que han dejado de tomarlo en casa debido a que no se consigue en los supermercados.

Si bien la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos subió el kilo de 46,6 bolívares a 694,21 bolívares el pasado mes de marzo, los productores aseguran que “el precio justo” no se corresponde con la realidad económica actual debido al alza del precio de los insumos y a la inflación que no se detiene.

De acuerdo con estudios realizados por los caficultores, el costo de producción de un quintal de café supera los 50.000 bolívares. De manera que con el precio de 694,21 bolívares por kilo que estableció el gobierno, el quintal llegaría escasamente a 24.000 bolívares, sin sumarle otros gastos, con lo que estarían produciendo a pérdida con un déficit de 108% por quintal.

Aunque Venezuela llegó a exportar café, la producción ha caído tan vertiginosamente que los productores lamentan que ahora no se consiga este popular artículo en los anaqueles.

Oídos sordos

El sector cafetalero venía alertando que la producción nacional generaría en febrero 400.000 quintales del grano, con lo cual se podría satisfacer apenas 17% de la demanda interna que se ubica en 2,4 millones de quintales, según fuentes oficiales.

Explicaron que la producción de café estaba mermando porque los precios del rubro no generan rentabilidad y porque los cafetos estaban infectados por la roya, pero el gobierno hacia oídos sordos.

Vicente Pérez, caficultor y director de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), señaló que el promedio histórico de producción de café, entre los años 1980 y 1990, fue de 1,6 quintales al año y hasta se exportaban 400.000 quintales aproximadamente.

“Pero ahora la caída de los precios ha sido sostenida y por debajo de los costos de producción. Además los precios se han mantenido congelados por dos o tres años, en varias oportunidades, a pesar del incremento de la inflación”, sostiene Pérez.

El directivo gremial agregó que otra dificultad para el incremento de la producción ha sido el rezago tecnológico. “Los caficultores están cultivando de la misma forma en la que se hacia 100 años atrás”. Dijo que la maquinaria es obsoleta y ya cumplió su vida útil. Además no hay capacitación  ni actualización con los procesos de siembra y cultivo.

Adicionalmente, la roya afectó de manera importante los cafetos y esto mermó la producción. Con la siembra de nuevas plantas estimó que se reactivaría la producción del rubro, pero ello tardía al menos cinco años.

Cierre técnico

Los resultados de no considerar las advertencias de los caficultores fueron la paralización de operaciones de dos torrefactoras. El pasado mes de febrero, Café Venezuela se declaró en cierre técnico por no contar con los insumos necesarios y posteriormente, a comienzos de marzo, trabajadores de Café Madrid denunciaron la paralización de la producción por falta de materia prima.

Café Madrid, perteneciente a la Empresa Nacional del Café, nació en 1958 y antes de pasar a manos del Estado tenía capacidad para producir 2 millones de kilos, dijeron sus trabajadores.

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