Al menos 6 policías heridos en atentado contra comisaría en El Cairo | 800Noticias
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El Cairo, Egipto | AFP Al menos seis policías resultaron heridos en El Cairo la noche del miércoles al jueves por la explosión de un coche-bomba delante de su comisaria, en momentos en que los yihadistas de Estado Islámico (EI) cometen frecuentes atentados en Egipto, indicaron responsables de la seguridad.

El ataque tuvo lugar en un barrio del norte de la capital contra una comisaría de la Seguridad del Estado, un servicio policial. Un periodista de la AFP pudo oír una explosión muy potente.

“Un desconocido detuvo bruscamente su coche delante del edificio, salió y se subió a una moto que se dio a la fuga, y luego el coche estalló”, explicó el Ministerio de Interior en un comunicado.

“Seis policías resultaron heridos”, prosigue el texto.

La pared que rodea el edificio de cuatro plantas se vino abajo en buena parte y las ventanas del inmueble saltaron hechas añicos, comprobó un periodista de la AFP en el lugar.

La bomba dejó un cráter de un metro de diámetro delante del portal y el suelo estaba cubiero de restos del coche-bomba y de cristales.

El ataque no fue reivindicado pero Provincia del Sinaí, rama egipcia de EI, reivindica regularmente atentados y ataques contra policías y soldados desde que el Ejército destituyó y detuvo, el 3 de julio de 2013, al presidente islamista elegido Mohamed Mursi y reprime sin miramientos a sus seguidores.

Cientos de policías y solados han perdido la vida en dos años, principalmente en la península desértica del Sinaí, bastión de este grupo antes llamado Ansar Beit al Maqdess y que ha jurado pleitesía a EI en 2014.

Estos yihadistas iniciaron una campaña de atentados y ataques de comandos muy audaces el verano de 2013 después de que el entonces jefe de las Fuerzas Armadas, Abdel Fattah al Sisi -elegido presidente en mayo de 2014- destituyera y ordenara detener a Mursi, el primer jefe de Estado elegido democráticamente en Egipto.

Ansar Beit al Maqdess y otro grupo armado llamado Ajnad Misr lanzaron entonces una campaña de atentados contra las fuerzas del orden, algunos en El Cairo, en represalia según ellos por la sangrienta represión que se abatió luego sobre los seguidores del presidente islamista derrocado.

Represión sangrienta

Desde entonces, policías y soldados mataron a más de 1.400 manifestantes pro-Mursi; más de 15.000 seguidores -esencialmente miembros de su cofradía de los Hermanos Musulmanes- fueron encarcelados y centenares, incluyendo el propio Mursi, fueron condenados a muerte en procesos masivos expeditivos que la ONU consideró “sin precedentes en la Historia reciente” del mundo.

Desde que accedió al poder y eliminó toda oposición de la escena política, el islamista pero laico y liberal mariscal retirado Sisi es acusado por las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos de liderar un régimen “más represivo” que el presidido por Hosni Mubarak, expulsado del poder a finales de 2011 por una revuelta popular en la línea de la Primavera Árabe.

Cuando Ansar Beit al-Maqdess juró plesitesía a EI, que controla gran parte de Irak y Siria, donde comete atrocidades, el movimiento egipcio se bautizó Provincia del  Sinaí para marcar su voluntad de convertir la península en una “wilayat” (provincia) de la organización yihadista.

Este grupo pareció cambiar de estrategia y empezó a atacar a occidentales con idea, según los expertos, de debilitar económicamente al Gobierno asustando a los turistas, que ignoran desde 2011 el país de los faraones, y a los inversores extranjeros que Sisi intenta atraer.

El 11 de julio, Provincia del Sinaí cometió un atentado con coche-bomba contra el Consulado de Italia en El Cairo y mató a un transeúnte. El 13 de agosto, este grupo anunció la decapitación de un joven croata que trabajaba para una compañía francesa, secuestrado a finales de julio no lejos de El Cairo, un año después de reivindicar el asesinato de un estadounidense en la misma zona.

Sisi promulgó el domingo una nueva ley antiterrorista denunciada de inmediato por las organizaciones de defensa de los derechos humanos como “liberticida”. Washington, principal proveedor de armas y fondos del Ejército egipcio, expresó su “inquietud” por los eventuales “efectos nefastos” de esta ley “para los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

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