Aaron Boone reconoce que será un «reto» único dirigir a los Yanquis - 800Noticias
800Noticias
Deportes Beisbol

EFE

La hora de la presentación en sociedad y ante los siempre difíciles y exigentes medios de comunicación neoyorquinos le llegó Aaron Boone como el nuevo manejador del legendario equipo local de los Yanquis.

Boone fue el primero en admitir de inmediato que lo que será su primera experiencia como entrenador o piloto en el béisbol profesional era un «reto» único, pero muy difícil y complicado.

Especialmente porque llega sin ningún tipo de currículo profesional como técnico que le dé al menos algo de credibilidad a los jugadores que a partir del próximo campo de primavera va a dirigir.

De ahí, que su primera y más importante misión será la de convencer a los jugadores de los Yanquis, que los directivos del equipo del Bronx hicieron una buena decisión con su elección para ocupar el puesto del prestigioso y querido Joe Girardi.

Boone fue presentado hoy en el Yankee Stadium como sucesor de Girardi, que en 10 temporadas con los Yanquis les dio hasta un título de la Serie Mundial, el último que han conseguido en su histórica y legendaria presencia en el béisbol de la Liga Americana.

El nuevo piloto de los Yanquis su única relación con el deporte del béisbol, al margen de haber sido jugador, era la de comentarista deportivo de televisión desde la pasada temporada, tras haberse retirado en el 2009.

El propio Boone tampoco tuvo problema en reconocer que con sus antecedentes no puede pensar que ante los jugadores su persona cuente con más respeto que el de haber sido profesional como ellos.

«Sé de lo importante que es el respeto de los jugadores hacia el manejador y en mi caso tengo que ganarlo, como lo han hecho todos los profesionales», destacó Boone. «Ojalá pueda ganarme ese respeto pronto, y que puedan confiar en mí, que sepan que estoy velando por sus mejores intereses, y que sepan que sé de qué estoy hablando».

Frases hechas que han podido convencer a los directivos de los Yanquis, que le han dado su total confianza, pero que para un profesional no es suficiente.

Tampoco el decir que «el respeto es algo que hay que ganarse desde los primeros días de la pretemporada y durante la temporada».

Lo que los jugadores quieren ver es si realmente está capacitado para dirigir y mostrar que puede hacer mejor labor de la que hizo Girardi, que salió por la puerta de atrás, cuando había hecho una excelente labor en la reconstrucción de una franquicia que dejó de trabajar a base de chequera y comenzó a confiar en los jóvenes valores.

El único mérito de Boone como profesional fue que se convirtió en una leyenda de los Yanquis gracias a su cuadrangular en el undécimo episodio que definió la serie de campeonato de la Liga Americana de 2003 contra el eterno rival de los Medias Rojas de Boston.

«Sin duda que tengo confianza en mis capacidades», afirmó. «Los peloteros de las mayores saben diferenciar entre una persona franca y una que no lo es, y creo que van a darse cuenta de eso muy pronto».

Sin embargo, los críticos a sus designación ya han advertido que el hecho de ser una persona sincera o no, a la hora de hacer su trabajo como profesional queda en un segundo plano y Boone podría tener más de un problema si los primeros resultados deportivos no son buenos.

Boone lucirá el número 17 en su uniforme, el mismo que llevó como jugador de los Rojos de Cincinnati y los Indios de Cleveland, mientras que no pudo ponerse el 19, que fue el que vistió cuando perteneció a los Yanquis.

Pero ahora ese número le corresponde al lanzador japonés Masahiro Tanaka al que los directivos de los Yanquis no le preguntaron si estaría dispuesto a hacer un cambio.

Boone fue un antesalista en las Grandes Ligas desde 1997 hasta el 2009 y participó en el Juego de Estrellas en el 2003, después que los Yanquis lo consiguieron de los Rojos a mediados de la campaña.

Una lesión en la rodilla izquierda en un partido de baloncesto entre amigos en enero del 2004 le costó ser dado de baja por los Yanquis, que dijeron que había violado una prohibición al respecto en su contrato y fue reemplazado por el tercera base dominicano Alex Rodríguez que llegó traspasado por los Vigilantes de Texas.

Los Boone son la primera familia en producir tres generaciones en las Grandes Ligas. Su abuelo, Ray, fue un estelar jugador de cuadro desde 1948 hasta 1960. Su padre, Bob, fue a cuatro Juegos de Estrellas en una carrera que duró desde 1972 hasta 1990 y dirigió a los Rojos y Reales de Kansas City. Su hermano, Bret, fue un estelar camarero desde 1995 hasta el 2005 y disputó tres Juegos de Estrellas.

Aaron Boone será además parte de apenas el tercer dúo padre-hijo en ser managers en las mayores. George y Dick Sisler y Bob y Joel Skinner son los otros.

Cinco días después de haber perdido ante los Astros de Houston en el séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, el gerente general de los Yanquis, Brian Cashman, anunció que no se le ofrecería un nuevo contrato al piloto Girardi luego de 10 temporadas.

Sin que la conquista del título de la Serie Mundial en el 2009 y un récord total ganador de 910-710 en campañas regulares fuese suficiente.

El argumento de Cashman para despedir a Girardi fue que le preocupaba «la capacidad para comunicarse y entenderse con los jugadores».

Boone se convierte en el decimoséptimo de 30 pilotos que trabajan su primera temporada en las mayores y apenas el tercero sin experiencia alguna de manager en cualquier nivel, sumándose a Mike Matheny, de San Luis, y Craig Counsell, de los Cerveceros de Milwaukee.

Pero Matheny se pasó dos temporadas como asistente especial para el desarrollo de jugadores, incluyendo como instructor de receptores en los entrenamientos de primavera, y Counsell fue asistente especial del gerente general de los Cerveceros desde el 2012 hasta el 2015.

Boone es el tercer piloto nuevo entre los 10 equipos que llegaron a los playoffs en la campaña, después que también lo hicieron el boricua Alex Cora, con los Medias Rojas y el hispano Dave Martinez, al que firmaron los Nacionales de Washington.

Síguenos por @800noticias