El día que el chavismo perdió la Asamblea Nacional | 800Noticias
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Wandor Dumont

Hace tres años Venezuela era escenario de una nueva batalla electoral, aquel no tan lejano seis de diciembre del 2015 fue el inicio de uno de los periodos políticos más reñidos del país, debido a que se elegía una nueva Asamblea Nacional (AN), la cual, desde el año 2.000 nunca había sido opositora.

Pero recapitulemos un poco los hechos, durante parte del 2015 la oposición venezolana articulada dentro de un solo movimiento denominado la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) por primera vez tenía una “alianza perfecta” como lo catalogaron los líderes de cada organización política de ese momento.

Ese año, el naciente partido político MUD reclamó con manifestaciones la publicación de un cronograma electoral por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) donde se detallara la fecha de las elecciones parlamentarias, los días de campaña y auditorías antes y después del sufragio.

La respuesta de la exigencia de la opción llegó a mediado de año, (algo que debería ser habitual en un país democrático que es la publicación de un cronograma electoral), con la coincidencia emblemática de una fecha oficialista, 6 de diciembre, el cual, fue el mismo día que el fallecido Hugo Chávez había sido electo Presidente de la República, rompiendo con el bipartidismo durante 40 años.

A pesar de la fecha que psicológicamente ya ayudaba al Gobierno armar su campaña electoral, la tardanza del CNE de publicar el cronograma, le jugó en contra del oficialismo, debido a que ese tiempo le permitió a los partidos de oposición desplegarse para articular por todo el país un mensaje, que le mostrara a la gente en cada barrio y urbanización lo que le Gobierno no había hecho durante 15 años.

Ese 6 de diciembre las elecciones transcurrieron sin altercados y con centros de votación con una fluencia de electores fuera de lo normal para una elección parlamentaria, la cual terminó superando a un sufragio presidencial.

La votación como es de costumbre en Venezuela se extendió por 12 horas, desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde (exceptuando a los centros de votación que tuvieran electores, podían extender la jornada).

Tres horas más tarde del fin de las elección, los comando de campaña empezaron a dar sus mensajes, cada uno a su favor, aunque el mensaje opositor era el que más convincente se veía en ese momento de cara al resultado final, el cual,  fue develado a las 11:50 pm por Tibisay Lucena, presidenta de la CNE, dando en el primer boletín oficial como ganador a la coalición opositora con 99 diputados contra los 46 del PSUV y Gran Polo Patriótico; un día después se conoció que la MUD había logrado un total de 112 parlamentarios contra los 50 del gobierno.

Algo que destacar de la elección de 2015, es que ha sido la de mayor participación de venezolanos con 14 millones de votantes durante toda la historia democrática.

Con este resultado la oposición tenía la poderosa mayoría calificada, la cual podía convocar a una Asamblea Constituyente o Reforma a la Constitución, aprobar las Leyes Orgánicas, nombrar y remover a los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), miembros del Poder Ciudadano, los Rectores del CNE y someter a referendo aprobatorio las Leyes.

Tras los resultados,  las 12:01 am del día 7 de diciembre, el Presidente de la República, Nicolás Maduro, en cadena de radio y televisión, felicitó a sus adversarios y los llamó “saber administrar” su triunfo, lo cual, auguraba un cambio radical en la política en Venezuela.

Victoria que se fue diluyendo con el tiempo, desde entonces Venezuela entró a un espiral de constantes batallas políticas que deterioraron al país rápidamente; el primer año de la AN, fue liderado por el diputado Henry Ramos Allup de Acción Democrática, lo cual, marcaba el retorno de los “adecos” a un sitio de poder perdido durante más de 20 años.

Uno de los mensajes emblemáticos de Ramos Allup, fue cuando dijo durante su discurso del último memoria y cuenta del Ejecutivo Nacional ante la AN, el 15 de enero de 2016, señaló que en seis meses se iba a iniciar el proceso para llamar a un “referéndum revocatorio” contra Nicolás Maduro, el cual, no se logró y fue apocado por un proceso de diálogo que también fracasó en noviembre de 2016.

El  TSJ, para restarle poder político al parlamento lo declaró en desacato por haber juramentado a los diputados de Amazonas, debido a que la elección de ese estado, había sido impugnada por el PSUV (impugnación la cual no se ha dado sentencia aún).

El diputado Julio Borges de Primero Justicia tuvo que llevar las riendas de la Asamblea Nacional durante el año 2017, cuando las posibilidades de diálogos estaban casi cerradas debido a que el Gobierno no quería aceptar un referéndum revocatorio, pero el país se vio inmerso en un ola de protestas generadas en primer lugar por la sentencia del 058 y 059 del TSJ, el cual, asumía todos los poderes del parlamento, hecho que obligó a los venezolanos a salir a defender el parlamento, junto con el clamor de rechazo de las malas políticas públicas implementadas por el Gobierno.

Pero el oficialismo se repuso políticamente a mediado de 2017 cuando convocó a una Asamblea Nacional Constituyente, para poder darle voz a sus dirigentes políticos.

Ya en 2018, el diputado Omar Barboza de Un Nuevo Tiempo, le ha tocado llevar una Asamblea Nacional resquebrajada en el ideal político por la ruptura de la MUD y con mucha deuda a nivel legislativo, debido a que la ANC y el TSJ se han encargado de bloquear cualquier ley.

Pero todavía faltan dos capítulos más para el parlamento opositor, antes de renovarse en 2021.

El 6 de diciembre quedará ligado en la historia política de Venezuela por lo que representa, la ruptura del bipartidismo adeco-copeyano, la llegada del chavismo al poder y la derrota del chavismo en la Asamblea Nacional, que al final, es la verdadera representación del pueblo en la política.

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